Este diagnóstico fue presentado durante el Foro Estados Unidos-Argentina sobre Minerales Críticos, que tuvo lugar en el hotel Alvear Palace de Buenos Aires, organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, junto con otras entidades. En el evento participaron funcionarios argentinos, diplomáticos estadounidenses, gobernadores provinciales y representantes de bancos multilaterales, quienes discutieron los términos de esta alianza y los pasos necesarios para consolidarla. En el ámbito político, ambos países parecen alinearse, y desde Washington existe un interés por asegurar su participación en proyectos que se enmarcan bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que afirman estar dispuestos a financiar.
Heidi Gómez Rápalo, subjefa de misión de la embajada estadounidense en Buenos Aires, declaró que la concentración del procesamiento en un solo país dificulta el rastreo del origen de los minerales y las normas ambientales aplicadas durante su refinación. “Los compradores no pueden identificar dónde se refinaron los minerales ni con qué normas ambientales”, advirtió, añadiendo que esta falta de transparencia facilita la manipulación de precios internacionales.
La funcionaria indicó que los riesgos aumentan a medida que sectores como la defensa, la inteligencia artificial y la energía se desarrollan, todos dependientes de estos insumos. “No podemos construir la tecnología del día de mañana en cadenas de suministro que sean tan opacas y frágiles”, enfatizó, aunque no se refirió directamente a China.
La estrategia estadounidense también se basa en la denominada Pax Silica, un acuerdo que busca alinear a Washington con proveedores estratégicos en América para asegurar las inversiones de empresas de Estados Unidos y el abastecimiento de recursos clave. Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio, caracterizó el mecanismo como una política de friend-shoring, una estrategia que permite a Estados Unidos competir con Beijing en un momento en que este último concentra cerca del 70 % de la producción de materiales críticos.
Gómez Rápalo destacó a Argentina como central en esta dinámica debido a sus reservas de litio y cobre y afirmó que el capital internacional se siente atraído por esta oportunidad, respaldada por normativas claras bajo el RIGI. Según la diplomática, Argentina necesita dar dos pasos concretos: ratificar el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI), firmado el 5 de febrero de 2026 y pendiente de envío y ratificación por el Congreso, y aprobar normativas robustas en temas tecnológicos, consideradas cruciales para habilitar la inversión extranjera directa y fortalecer la confianza de Estados Unidos.
“Estados Unidos está listo para ayudar y respaldar a Argentina para convertirse en un referente mundial de minerales críticos”, afirmó la funcionaria, quien enfatizó que su país busca ser parte activa del proceso, subrayando que no son observadores pasivos. Gómez Rápalo invitó a las empresas interesadas a presentar sus proyectos a la embajada, a las oficinas de comercio y a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) con el fin de construir en conjunto cadenas de suministro confiables.
“No es solo América primero, es las Américas”, declaró la diplomática, quien atribuyó el interés de Washington en Argentina a la decisión del Gobierno de alinearse con Estados Unidos y a las reservas de litio que, según diversas estimaciones oficiales, se encuentran entre las más grandes del mundo, con una participación del 13 % del total global. En este contexto, también enfatizó la importancia de avanzar en la protección de la propiedad intelectual, un tema que ya fue aprobado por la Cámara de Diputados y que está a la espera de su tratamiento en el Senado.
Fernando Brun, economista y secretario de Relaciones Económicas Internacionales, ubicó el origen de esta oportunidad en la corrección macroeconómica impulsada por el Gobierno de Javier Milei, que ha estado en el poder por 30 meses. Brun señaló que este proceso se inició con la eliminación de un déficit fiscal de cinco puntos del Producto Bruto Interno (PBI), una reducción del gasto público real de más del 30 % y una desinflación que dejó atrás niveles que consideraba incompatibles con una economía normal.
Este ajuste, afirmó Brun, sirve como base para la construcción sostenible de negocios a través del RIGI. Los proyectos mineros aprobados bajo este esquema superan los 47.000 millones de dólares, con otros 147.000 millones en evaluación, dentro de un pipeline total que estimó en 200.000 millones. Solo los proyectos aprobados generarán 96.000 empleos, según el funcionario, quien destacó que en junio la minería representó el 9 % de las exportaciones totales del país, marcando un récord histórico que superó el pico anterior de 2025.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, llevó el debate a la escala provincial, recordando que la Constitución argentina de 1994 otorgó a las provincias la propiedad de los recursos del subsuelo. A diferencia de Chile o Perú, el país no tiene una tradición minera consolidada, excepto en provincias como San Juan o Jujuy. Cornejo advirtió que la combinación de estabilidad macroeconómica y compromiso provincial es un fenómeno que no se había visto antes en Argentina y destacó que “de nada sirve tener los recursos si no se pueden extraer de manera oportuna”.
Carlos Sadir, gobernador de Jujuy y la tercera provincia en exportaciones mineras de Argentina, coincidió en este diagnóstico, señalando el deterioro de la red vial nacional, en particular de las rutas 52, 34 y 9, y reclamando un mayor control sobre pesos y medidas de carga junto al Gobierno nacional. También abogó por mejorar la conectividad con los pasos hacia Chile, lo que permitiría exportar producción minera a través del océano Pacífico y reducir los costos logísticos actualmente asociados con los puertos de Rosario y Buenos Aires.
Patrick Alexander Avato, representante en Argentina de la Corporación Financiera Internacional (IFC), sostuvo que el RIGI transformó una oportunidad que dependía de recursos conocidos en un proyecto concreto de desarrollo. Por su parte, William Husband, responsable global de Metales y Minería de Citi, ofreció un análisis financiero del proceso, recordando que el diferencial de riesgo de los bonos soberanos argentinos ha disminuido del 24 % al 4 % en los últimos años y definió al cobre como el mineral clave de la próxima década, ante una demanda mundial que no podrá ser satisfecha en los próximos cinco a siete años sin nuevas fuentes de producción.
Viviana Alva-Hart, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el país, indicó que el financiamiento de estos proyectos depende de tres condiciones: infraestructura, dado que muchos yacimientos están en zonas remotas sin acceso pleno a energía, agua y logística; previsibilidad institucional, con permisos ágiles a nivel provincial; y sostenibilidad tanto ambiental como social. “Los proyectos exitosos no van a necesitar solo capital”, aseguró la funcionaria.
Humberto Pereira, asesor de inversiones para Brasil y el Cono Sur de la DFC, concluyó el panel al mencionar que su agencia financia proyectos que pueden generar la escala necesaria tanto para abastecer la cadena de suministro estadounidense como para desarrollar el mercado argentino, basándose en un análisis previo del estado de los activos, los permisos vigentes y la estructura de cada proyecto. Según Alec Oxenford, embajador argentino ante la Casa Blanca, la adhesión de Argentina a la Pax Silica no garantiza inversiones automáticas, pero sí mejora su posición para competir por ellas frente a otros destinos mineros a nivel mundial.






