Sin embargo, un obstáculo difícil de eludir son los datos oficiales que sustentan estas informaciones, provenientes de entidades como el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el sistema de seguridad social y la Administración Nacional de la Seguridad Social, así como del Ministerio de Capital Humano, liderado por Sandra Pettovello.
Desde que Javier Milei y su equipo asumieron el poder, se ha registrado la pérdida de aproximadamente 89.000 empleos formales entre finales de 2023 y mayo de 2026. Si incluimos 21.000 despidos en el sector público, la cifra total asciende a 190.000 nuevos monotributistas, trabajadores independientes y empleados informales, lo que significa un incremento en la precariedad laboral y la ausencia de condiciones básicas para el trabajo.
A esto se suma la notable disminución del consumo masivo. De acuerdo con la consultora Scentia, el consumo se encuentra hoy 17 puntos porcentuales por debajo de enero de 2023 y 28 puntos menor que en diciembre de 2023. Este retroceso afecta directamente el rendimiento de un componente vital de la actividad económica, lo que a su vez se refleja en el Producto Bruto Interno.
Es posible afirmar sin errar que esta problemática ya se venía gestando desde antes, incluyendo durante los años del kirchnerismo. La gestión actual está obligada a hacer ajustes, implementar cambios y tomar decisiones acertadas. La gestión debe centrarse en programas sociales y productivos a mediano y largo plazo, con objetivos concretos que vayan más allá del equilibrio y ajuste fiscal.
Según especialistas, existen enfoques más innovadores y complejos, pero requieren esfuerzo y creatividad, así como la necesidad de confirmar a los votantes que sus elecciones no fueron erróneas. La urgencia se agrava considerando que el tiempo electoral no se detiene, y la aprobación popular no es abundante.
La actividad económica continúa mostrando un crecimiento limitado y errático, e incluso se ha registrado una caída en agosto. La industria manufacturera, la construcción y el comercio representan un 32 a 35% del PBI y concentran el 44% del empleo formal; estas cifras ilustran la situación de estos sectores críticos en este momento.
En contraste, tres sectores que se benefician del modelo —el agro, la minería y la energía—, si bien son intensivos en capital y tecnología, contribuyen a menos del 10% del empleo total, y representan un 14,4% del PBI.
Un estudio del Instituto Argentina Grande, basado en información del INDEC, revela que en los primeros meses de este año un número significativo de personas ha dejado de contar con servicios de salud prepagos y ahora depende de hospitales públicos.
En este contexto, Federico Sturzenegger, a cargo de Desregulación y Transformación del Estado, promueve su sector como el “ministerio de la felicidad”, lo cual resulta irónico considerando que su gestión podría estar excluyendo a muchos ciudadanos de servicios esenciales.
Finalmente, en relación con la estructura social tras dos años y medio de gobierno de Javier Milei, una investigación del sociólogo Guillermo Oliveto indica que la clase media ha disminuido al 17% de los hogares, frente al 75% que representaba en la década de 1970. Un 26% pertenece a una clase media baja, en constante riesgo de caer en la pobreza, además de una pobreza estructural que afecta entre el 24 y 25% de las familias, un límite difícil de superar.
¿Es este el resultado del “proceso de reconversión” que menciona el ministro Luis Caputo, o es simplemente lo que se puede observar en la actualidad?






