En una charla, Olmos cuestionó la posibilidad de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), enfatizando la importancia de contar con un programa económico sólido y señalando los peligros que implicaría cambiar las reglas electorales en función de intereses del oficialismo.
Durante su diálogo, Olmos analizó el contexto político del peronismo, la disputa por su liderazgo y los retos que, en su opinión, el partido debe afrontar para posicionarse como una alternativa de gobierno nuevamente.
Uno de los puntos centrales fue el futuro de las PASO. Según Olmos, estas primarias son una herramienta esencial para organizar la competencia política y legitimar las candidaturas. “Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias son una herramienta válida, y cuando se manipulan las reglas electorales para beneficiar a un partido, muchas veces eso termina jugando en contra”, afirmó.
Subrayó que la legitimidad de un sistema electoral no se establece únicamente a través de su aprobación legislativa, sino que depende también de la estabilidad de sus normas. “La legalidad la da la mayoría del Congreso, pero la legitimidad de un sistema se adquiere cuando las reglas perduran en el tiempo y no buscan la ventaja de uno u otro”, indicó.
Frente a la posibilidad de que las PASO no se realicen en 2027, Olmos expresó que el peronismo debe buscar un mecanismo alternativo para definir candidatos que no sacrifique la participación de sus votantes. “El peronismo necesita legitimar su programa y su candidato con participación popular. Eso tiene que ser en las PASO, que ojalá sigan, pero si se suspenden habrá que buscar un mecanismo para la competencia interna”, sostuvo.
Agregó que esta discusión debe ir más allá de los nombres y enfocarse en construir una propuesta de gobierno. “Es sano en este momento abrir una discusión de ideas, de programa y de propuestas para el próximo gobierno, y que esa propuesta tenga la legitimación de los votos”, destacó.
Olmos también enfatizó que las diferencias dentro del PJ deben resolverse a través de la competencia política, evitando la fractura del espacio. “El peronismo tiene una máxima: el que gana conduce y el que pierde acompaña. Eso se va a dar mucho más en una situación de competencia”, afirmó.
Advirtió sobre las posibles consecuencias de una división del espacio opositor, afirmando que “dividirnos sería un error histórico, porque el 2027 es un punto de inflexión para la Argentina”.
A la hora de hablar sobre las tensiones internas que enfrenta el peronismo, Olmos relativizó las comparaciones con etapas pasadas y aseguró que las diferencias actuales pueden resolverse de manera institucional. “No se pueden comparar hechos históricos con diferencias actuales sobre quién lleva la propuesta y la candidatura. Si hay diferencias, se pueden dirimir en una elección interna o apelar al consenso en una única propuesta”, expresó.
La conversación se desarrolló en un contexto en el que diversos líderes del peronismo federal están explorando la posibilidad de construir una alternativa nacional para las próximas elecciones. Olmos reconoció que hay una discusión sobre la conducción del espacio, pero subrayó la importancia de mantener la unidad. “Hay una discusión por la conducción del peronismo, por quién representa al espacio en la próxima elección”, indicó, añadiendo que “la responsabilidad histórica nos lleva a no dividir el espacio político, pero sí a dirimir las diferencias”.
Consideró que quien aspire a representar al justicialismo debe llegar fortalecido a partir de un proceso de debate interno. “El candidato tiene que tener la fortaleza de haber sometido sus ideas a un debate interno y conseguir los votos para ser quien represente al peronismo”, afirmó.
Olmos vinculó esta discusión con el futuro de la Argentina después de 2027, sugiriendo que el país se enfrenta a dos posibles caminos: uno alineado con un modelo de informalidad y economía de subsistencia, y otro que se asemeje a un modelo de desarrollo productivo y alineación de políticas de Estado.
En el ámbito económico, el titular de la Auditoría General consideró que cualquier propuesta de gobierno debería originarse en un esquema de equilibrio macroeconómico. “Debemos tener orden económico, porque no hay ningún esquema sostenible con desorden, inflación o gasto que no podés financiar”, advirtió.
Como referencia, recordó el período entre 2003 y 2008, caracterizado por un superávit fiscal y comercial, en contraposición a la situación actual, que presenta un deterioro en el aparato productivo.
En este sentido, sostuvo que el principal desafío del peronismo radicará en brindar certezas respecto a su programa económico. “El peronismo tiene que dar certezas y decir cómo va a ordenar la economía y la sociedad. No podemos volver a causar miedo o incertidumbre. Hay que trabajar para la gente y generar confianza”, aseveró.
Sobre la situación de la deuda externa y la relación con el Fondo Monetario Internacional, Olmos afirmó que el endeudamiento limita el desarrollo, aunque rechazó la idea de incumplir con los compromisos adquiridos por el Estado. “No se pueden romper los compromisos asumidos por la Argentina. Sí se pueden discutir plazos y herramientas”, indicó.
En los momentos finales de la conversación, cuestionó el enfoque económico del Gobierno nacional, argumentando que el ajuste, por sí solo, no constituye una estrategia de desarrollo. “El gobierno actual tiene un programa financiero que puede sostenerse por el ajuste, pero así a cualquiera le alcanza la plata. Hay que revisar el contexto y poner en marcha un programa fuerte, legitimado, donde el desarrollo del empleo y el mercado interno sean centrales. Ese programa y el candidato tienen que estar legitimados”, concluyó.






