El sanlorencino, anticipa su próximo combate preliminar en Las Vegas, donde se enfrentará al brasileño Ismael ‘Marreta’ Bonfim en la categoría de Peso Ligero. ‘Mi rival es duro. Va hacia adelante. Tenemos un clásico que es entre Argentina y Brasil. Los dos vamos a ir hacia adelante, vamos a cruzar en el centro y uno de los dos va a caer y no voy a ser yo’, asegura con firmeza.
A sus 24 años, Prado no sabe lo que es dejar el resultado en manos de los jueces, ya que de sus doce triunfos como profesional, todos han culminado antes del límite —con seis nocauts y seis sumisiones—, un dato que entusiasma a los seguidores de las artes marciales mixtas.
‘En el último campamento me enfoqué muchísimo en la lucha, en el boxeo, en el muay thai’, revela. Este sábado, se medirá en una prueba crucial que evaluará no solo su progreso en el octágono más renombrado del planeta, sino también su madurez como atleta, quien hizo su debut en la franquicia a los 20 años, impulsado por un inmenso deseo de triunfar.
‘En cada pelea intento aportar una nueva evolución, así que espero que este fin de semana pueda demostrarlo’, añade. La pasión de Prado por los deportes de contacto es anterior a su carrera profesional: comenzó a practicar a los seis años y desde los catorce compite en MMA luego de quedar cautivado al observar una pelea.
‘Van a ver la mejor versión que tuve en mi vida. Jamás entrené tanto. Mi condición física está mejor que nunca, así que pueden esperar ver al mejor Francisco Prado’, anticipa mientras disfruta de un mate en su habitación en Estados Unidos.
Con el crecimiento de su carrera, Prado se mudó a Córdoba para unirse al Alfa Team y luego se trasladó a Brasil, donde desarrolló una fortaleza competitiva en un país reconocido por su nivel en MMA. Allí logró alzarse con el campeonato de Samurai Fight House (SFH) frente al brasileño Gabriel Ribeiro. ‘Siempre soñé con las artes marciales. Mis padres me ofrecieron mucho amor a mí y a mis hermanos. Alcanzar ese campeonato en Sudamérica me brindó gran confianza’.
Lo que más añora de Argentina son su familia y amigos. Criado entre sus dos hermanas menores y dos hermanos mayores, ha trabajado en diversas actividades para mantenerse, incluyendo la venta de carbón, mudanzas y rifas. Sin embargo, siempre mantuvo la esperanza de abrirse camino en el mundo de las artes marciales.
‘Siempre quise ser peleador. Hoy, gracias a Dios, lo conseguí y estoy viviendo de lo que realmente deseo, en la mejor compañía del mundo’, comparte. En un país donde las artes marciales mixtas enfrentan desafíos, Francisco se esforzó por alcanzar su sueño y lo logró.
Su debut en la UFC fue en febrero de 2023 en Australia, donde perdió por decisión unánime ante Jamie Mullarkey (peso ligero). A pesar de la presión de su primera experiencia, logró en cuestión de meses una victoria ante el alemán Ottman Azaitar, coronada con un bono de 50.000 dólares por la ‘Actuación de la Noche’ gracias a un impresionante nocaut.
‘Entrené y conocí a muchos peleadores que admiro. Dustin Poirier siempre fue un referente para mí y hoy entreno en el mismo equipo que él’, cuenta. A su llegada a la UFC, además, era el peleador más joven en esa categoría.
‘Siento que la vida y Dios me han dado mucho. Aún tengo más metas por cumplir. Quiero ser campeón de esta compañía y trabajo todos los días para conseguirlo. Ser peleador de la UFC era un sueño que parecía lejano, casi como si trabajar en la NASA fuera más realista, y lo logré a los veinte años’, agrega.
Francisco ha pasado de ser un joven admirador de peleadores argentinos como Esteban Ribovics y Santi Ponzinibbio a convertirse en una de las promesas sobresalientes en el ámbito. ‘Ganar en la UFC, pelear en ‘la noche’, el KO de ‘la noche’ me llenó de confianza’, recuerda.
El argentino luchará este sábado en el UFC Vegas 122 contra Ismael Bonfim, un desafío que promete poner a prueba su capacidad técnica en el octágono. ‘Me he preparado con excelentes rivales de mi división. Estoy completamente listo para representar a Argentina. Me gustaría volver a pelear en diciembre y luego regresar para pasar las fiestas con la familia’, expresa.
Para Prado, la meta es dejar en alto la bandera argentina. ‘Mis peleas son siempre entretenidas. Me gusta ir mucho hacia adelante y a mi rival también. Nos chocaremos y eso será divertido para el público’, asegura con entusiasmo.
‘Cuando miro hacia atrás, reflexiono sobre todo el camino recorrido. Comencé a los seis años y hace diez que practico. Hoy tengo veinticuatro, sigo siendo joven y sé que lo mejor está por venir’, concluye.
Su motivación en el deporte proviene de su hija, Pilar. ‘Cuando pelee sentiré nervios, pero lo disfruto y sé que forma parte de la competencia’, explica. Este sábado, Francisco Prado buscará la victoria en el UFC Vegas 122, dispuesto a demostrar su valía en el ring.






