Los análisis de Equilibra y Orlando J. Ferreres & Asociados coincidieron en que septiembre reflejó una mejoría en comparación con agosto en los datos desestacionalizados, aunque a diferentes ritmos. Equilibra estimó un incremento mensual de 0,5% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), mientras que el Índice General de Actividad (IGA) de Ferreres calculó una subida de 0,1%.
Al comparar con septiembre de 2025, ambas métricas mantuvieron cifras negativas. Equilibra anticipó una baja de 1% para el EMAE y Ferreres planteó una disminución de 0,8% en su indicador. Estos informes son adelantados privados, ya que los datos oficiales sobre actividad y Producto Bruto Interno (PBI) son publicados y revisados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Sin embargo, la leve mejora mensual de septiembre no habría sido suficiente para contrarrestar la caída acumulada durante julio y agosto. Según Equilibra, el nivel de actividad en el tercer trimestre se ubicaría 2,6% por debajo del segundo trimestre, en términos desestacionalizados. Por su parte, Ferreres estimó una reducción trimestral de 1,2% utilizando la misma metodología.
Para evitar esta caída en el trimestre, se requería que en septiembre la economía lograra un rebote desestacionalizado del entorno del 8,5%, según los cálculos de Equilibra basados en datos de los meses anteriores. Este aumento debía elevar el promedio del tercer trimestre al nivel observado entre abril y junio, que es el referente para esta medición. Sin embargo, esta proyección estaba muy por encima de las estimaciones privadas y de los incrementos mensuales típicos registrados durante 2026.
Una expansión de tal magnitud no se había visto desde la recuperación post-pandemia de COVID-19, cuando la reapertura de actividades generó aumentos mensuales excepcionales tras las restricciones. Así, el incremento del 0,5% proyectado por la consultora y el 0,1% estimado por Ferreres quedaron muy por debajo del avance necesario para que el trimestre terminara sin descenso. Este dato pone de manifiesto el impacto de la caída de julio y la limitada mejora en agosto: incluso un crecimiento en septiembre no era suficiente para revertir el efecto acumulado en el trimestre. De acuerdo con estas proyecciones, la actividad se situaría aún 2,2% debajo del nivel de junio.
El segundo trimestre también finalizó en descenso con respecto al primero. Por lo tanto, si se confirman las estimaciones privadas, el país estaría atravesando una recesión técnica, que implica dos trimestres consecutivos de contracción en el PBI ajustado por estacionalidad.
La contracción económica del tercer trimestre no se dará a conocer oficialmente hasta el 16 de diciembre, cuando el organismo estadístico publique el informe completo del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre. Esta diferencia se debe a que los datos mensuales del EMAE son un indicador preliminar que estima el volumen físico de producción en 15 sectores económicos, pero no abordan detalladamente todas las variables de las cuentas nacionales, como la evolución de la inversión real, el consumo público y privado, y el balance final de la balanza comercial de bienes y servicios.
Los datos sectoriales reflejan un crecimiento destacado en el área de minas y canteras, que creció un 17,4% interanual en septiembre, según el IGA de Ferreres. Además, los sectores de electricidad, gas y agua aumentaron un 7,5%, mientras que transporte, almacenamiento y comunicaciones mejoró un 1,8%.
En contraste, la agricultura y la ganadería retrocedieron un 3,9% interanual; la industria manufacturera cayó un 1,5%; la construcción disminuyó un 1,8%; y la intermediación financiera se redujo un 2,9%. El comercio mayorista y minorista también evidenció una baja del 0,8%. Según Equilibra, los sectores no primarios descendieron 1,6% en comparación con el año anterior, mientras que los primarios crecieron un 4,6%.
A pesar del crecimiento mensual de septiembre, la consultora advirtió que la economía se encontraría un 2,2% por debajo del nivel de junio y un 3,9% menos que el máximo alcanzado en marzo de 2026. En el caso de la actividad no primaria, que excluye el agro, la minería, la energía y la pesca, se situaría un 2% por debajo de marzo.
En el total de los primeros nueve meses del año, Equilibra anticipó un crecimiento del 1% en comparación con el mismo período de 2025, impulsado por un aumento del 10,9% en los sectores primarios. En cambio, las actividades no primarias verían un descenso de 0,6%.
Ferreres reportó que su índice registró un incremento del 0,3% entre enero y septiembre. La firma puntualizó que la recuperación podría demorarse ante el deterioro de las expectativas, aunque estima que la mejora en los salarios contribuirá de forma gradual a la reactivación de la actividad.
Equilibra ajustó su proyección de crecimiento para 2026 a un 1% o menos, en función de los datos que el INDEC publique, ya que esta institución revisa las series de actividad al final de cada período.






