El análisis se basa en una familia integrada por dos adultos de 35 años, que son económicamente activos y propietarios de su vivienda, junto a dos hijos varones de 9 y 6 años. En este contexto, la línea de pobreza para este grupo familiar se estableció en 1.617.871 pesos mensuales, mientras que la línea de indigencia alcanzó los 880.938 pesos. En relación a junio, la Canasta Básica Total incrementó un 2,57 por ciento y la Canasta Básica Alimentaria un 2,62 por ciento, ambos incrementos siendo inferiores al índice de inflación de la ciudad.
El informe también ofrece una visión sobre la distribución de los hogares en función de su capacidad de consumo. En el estrato más bajo se encuentran los hogares indigentes, cuyos ingresos no son suficientes para cubrir la Canasta Básica Alimentaria. A continuación están aquellos hogares que, aunque son considerados pobres, logran acceder a los alimentos esenciales, pero no pueden cubrir los requisitos de la Canasta Básica Total. Luego aparecen los hogares no pobres vulnerables y el grupo conocido como el sector medio frágil.
Para ser clasificado como clase media, un hogar debe tener ingresos que equivalgan entre 1,25 y 4 veces el valor de la Canasta Total del Sistema de Canastas de Consumo. Aquellos que exceden este último límite son considerados parte del sector acomodado.






