El acuerdo fue firmado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, y representantes del banco japonés, con la participación también del Banco de la Nación Argentina. “A partir de esta nueva renovación, se incorpora como eje central la cooperación financiera para proyectos en los sectores mencionados, en el marco del RIGI”, expresó Economía en un comunicado en X.
El memorando original se firmó en 2018 y fue renovado nuevamente en 2023. La relación con Japón cuenta además con una significativa base inversora; de acuerdo con un informe de Biglobal, la Inversión Extranjera Directa (IED) japonesa en Argentina alcanzó los 2634 millones de dólares al 31 de marzo de 2026, en comparación con 2435 millones a fines de 2025.
La mayoría de esta inversión se concentra en la industria manufacturera, específicamente un 85,5% del total, siendo la fabricación de vehículos responsable de un 76,3%. Sin embargo, la presencia japonesa se está expandiendo hacia áreas relacionadas con los nuevos proyectos estratégicos en el país.
Entre las empresas operativas en Argentina, destacan Toyota, que fabrica los modelos Hilux, SW4 y Hiace en Zárate, y Toyota Tsusho, que participa en el proyecto de litio Olaroz en Jujuy.
A pesar de este potencial, el intercambio comercial entre Argentina y Japón aún es limitado. En 2025, las exportaciones argentinas hacia Japón sumaron 296 millones de dólares, mientras que las importaciones alcanzaron 1425 millones, resultando en un déficit bilateral de 1129 millones de dólares.
Las principales exportaciones argentinas fueron langostinos, calamares, jugos y miel; a su vez, las compras desde Japón incluyeron autopartes, vehículos y productos inmunológicos.
Este acercamiento se desarrolla en un contexto de mayor integración entre Japón y el Mercosur. En junio de 2026, el bloque y Japón dieron inicio formal a las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica, luego de establecer un Marco de Asociación Estratégica en diciembre de 2025.
El objetivo de este acuerdo es ampliar el acceso a los mercados agrícolas y no agrícolas, fomentar inversiones e integrar cadenas de valor. Para Argentina, esta situación representa una nueva oportunidad para captar capitales destinados a proyectos de gran escala. Japón, con un PBI de 4,44 billones de dólares, es un mercado con elevada demanda de alimentos y recursos energéticos importados, habiendo importado bienes por aproximadamente 756.000 millones de dólares en 2025, de los cuales cerca de 65.750 millones correspondieron a productos del ámbito agropecuario.






