El incidente tuvo lugar el 3 de noviembre de 2018, al finalizar un partido entre el Instituto Madre de los Emigrantes y el Instituto Giovanni Pascoli, ambos colegios privados. Tras el encuentro, una discusión entre los jugadores degeneró en una pelea en el campo de juego. Al intentar separar a los jóvenes, la docente recibió un fuerte golpe en el rostro.
Las consecuencias de esta agresión incluyeron lesiones dentales, daños oculares y secuelas psicológicas que afectaron su vida personal y profesional. Según la evaluación psicológica presentada en el expediente, el trauma le impidió retomar sus funciones habituales en el aula.
La decisión del primer juicio se tomó el 19 de septiembre de 2025 por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N.º 29. Posteriormente, la Sala J de la Cámara Nacional de Apelaciones rechazó los recursos de los demandados. Al avalar la sentencia, el tribunal destacó que las instituciones educativas tienen un deber de asegurar la prevención durante actividades deportivas y consideró que la agresión no era un evento imprevisto.
“Este lamentable suceso, en definitiva, pudo ser previsto y muy probablemente evitado, si hubiera existido la necesaria vigilancia y cuidado de los asistentes/alumnos”, manifestaron los jueces en su fallo. Añadieron que era responsabilidad tanto de los organizadores como de las autoridades escolares el prevenir que los estudiantes intervinieran en la pelea, especialmente dado que se trataba de una actividad con fines educativos.
De este modo, confirmaron la responsabilidad del Club Italiano de José C. Paz, encargado del Instituto Giovanni Pascoli, así como del docente organizador, del alumno agresor y del Instituto Madre de los Emigrantes. Al revisar el caso, la Cámara decidió aumentar los montos de indemnización inicialmente fijados, estableciendo que la reparación total ascendía a $24.600.000, más los intereses correspondientes.
Durante el proceso judicial, el alumno involucrado alegó no haber tenido la intención de agredir a la profesora, argumentando que solo trató de defender a su hermano menor, quien también participaba en el partido. En su testimonio sostuvo: “En el momento en que se genera la pelea, yo estaba en el banco de suplentes de mi equipo. Se genera una pelea en la cual estaba metido mi hermano, por lo que yo me metí a evitar que le peguen”. Sin embargo, la Cámara determinó que las evidencias apuntaban a su responsabilidad en el incidente, confirmando así su implicación civil. Además, se estableció que la compañía aseguradora no debía hacerse cargo de la indemnización, ya que la póliza excluía expresamente los daños causados por alumnos mayores de edad.






