A través de un proceso de prueba y error, logró combinar su explosividad en la cancha —que fue acertadamente descrita por el extenista y comentarista Daniel Orsanic como “Un tenis salvaje”— con nuevas estrategias. Equilibró sus altas expectativas con una claridad emocional y psicológica, además de mejorar su condición física. Como resultado, ha dado ese tan ansiado salto de calidad. En la actualidad, el tenista de La Plata, que ocupa el cuarto lugar entre los argentinos en el ranking, disfruta de su mejor posición histórica al clasificarse en el puesto 50 a nivel mundial. Esta temporada, ha cosechado ya 22 victorias, incluyendo un reciente triunfo ante el legendario Novak Djokovic, en la segunda ronda de Cincinnati, un Masters 1000 donde llegó hasta los cuartos de final, enfrentándose al posteriormente campeón, el francés Arthur Fils.
A pesar de que geográficamente se ha trasladado a Nueva York, su mente y su cuerpo han absorbido mucho más que la simple mudanza desde Cincinnati, en el estado de Ohio, donde ha desarrollado su juego. Con el próximo inicio del US Open, el último Grand Slam del año, el tenista bonaerense de 25 años, que es entrenado por el cordobés Miguel Pastura, un jugador destacado de la década de los ’90 que alcanzó el puesto 182 en el ranking en 1995, y cuenta con el asesoramiento estratégico de Eduardo Infantino, charló con nosotros a través de Zoom. En medio de este brillante momento en su carrera, dejó en claro que sus aspiraciones van mucho más allá.
Tirante tiene un tatuaje en la zona de las costillas que reza: “If you can dream it, you can do it (Si puedes soñarlo, puedes lograrlo)”. Este mensaje cobra especial sentido ahora que ha alcanzado el nivel de tenis y los torneos que tanto anheló desde su etapa como junior. Reflexionando sobre cómo logró materializar sus sueños, afirmó: “Siendo directo con lo que creo que mejoré, diría que el mayor porcentaje fue en la parte mental. Mejoré muchísimo en cuanto a la maduración, a atravesar los momentos difíciles de los partidos, a superar la incomodidad que el otro presenta. Creo que eso fue lo que me está dando premio. Lo que más me redituó es eso: la cabeza, la parte mental, el seguir insistiendo y no salirme de los partidos por no sentirme cómodo o por no estar jugando de la manera en la que quiero.”
Asimismo, enfatizó la importancia del desarrollo físico, señalando que en los últimos meses ha hecho grandes progresos gracias a su equipo de preparadores, Horacio Anselmi y Pablo Berri. “Mejoré en la explosividad, que siempre la tuve, pero seguí mejorando la rapidez para moverme. Creo que tengo una altura bastante buena para moverme como lo hago. Y, junto con aguantar los partidos largos a este nivel, que es lo mejor de lo mejor, son las cosas que están haciendo la diferencia”, agregó.
Fue interesante escuchar cómo valora el aspecto psicológico en su rendimiento: “Cien por cien, sí, sí. Yo, antes, un poco en el inconsciente, me comparaba mucho con lo que otros de mi camada hacían, con lo que otros hicieron antes o con las mejores cosas que lograban los jugadores más chicos. Y creo que, de alguna manera y también va de la mano con la maduración, fui entendiendo que no se trata de eso, se trata más de lograr la mejor versión. Siempre decimos con mis psicólogos, Pablo Pécora y Sergio Quinteros, que hay que tratar de ser lo mejor que uno puede y encontrar la mejor versión de cada uno. Y creo que en esa sintonía y buscando eso, te podés aislar de un montón de cosas que no respetan a vos.”
Cuando le preguntan si haber sido número 1 junior ha sido un impulso o una carga al momento de dar el salto al profesionalismo, Tirante reflexiona que ha sido ambas cosas. “Las dos cosas, creo. Sí es verdad que hubo momentos en los que sufrí bastante ese tipo de presión buena y sana, podría decirse. Pero depende de cómo lo tome cada uno. En su momento lo tomé bien, me pude meter bastante rápido en el ranking, en el 350 más o menos, después de haber estado 750, 800, más o menos, cuando terminé junior. Después me costó bastante lidiar con ese tipo de presión”, explicó. Reconoció que siempre había alguien que lo alentaba diciendo: “Tenés juego para llegar a ser muy bueno, tenés que confiar en vos, sos muy bueno”. Sin embargo, él sentía que su ranking estaba por debajo de esa expectativa: “Cada vez que alguien me veía, me decía: ‘Nooo, sos mucho mejor de lo que estás’. Eso me iba poniendo un poco más de presión. Pero son procesos que no me arrepiento de haberlos pasado porque hoy puedo ser más maduro y mirar de otra forma las cosas que me pasaron, las que sufrí y las que me alegré.”
Uno de los momentos más destacados de su carrera llegó hace pocos días, cuando logró la victoria más importante de su trayectoria: vencer a Djokovic en la segunda ronda de Cincinnati. Sobre esa experiencia, comentó: “Primero que nada, sentí liberación. Liberación por haber sacado adelante un partido incómodo por todo lo que representaba él del otro lado, por lo que representaban las personas que, con todo el derecho del mundo, estaban de su parte, alentándolo. Por cómo se dieron las situaciones, con él sintiéndose un poco mal por el calor, a uno lo llevó a desconcentrarse un poco y no saber cómo encarar la situación, si decir: ‘Bueno, me pongo a meter pelotas y que la erre o seguir jugando a mi juego’. Sentí liberación cuando terminó el partido y mucho respeto, como se vio en la celebración; no quería ofenderlo ni mucho menos. Fue un partido, por momentos, feo, porque los dos nos sentíamos medio tensos, él por no jugar hacía mucho [desde Wimbledon] y yo por hacerlo con una leyenda. En el primer set se vio claramente que no pude jugar mi mejor tenis y estaba atado, tenso por toda la situación que generaba; mi primera vez en la cancha central y todo. Después de ese game largo de 18 minutos [el tercero del segundo set] fue cuando me pude liberar un poco más, aunque lo haya perdido [Nole sostuvo su saque tras cuatro break points], pude decir: ‘Bueno, estoy jugando bien, ahora puedo llegar a tener una chance’. Y seguí confiando en mí, en lo que tenía que hacer, en los puntos por puntos y dejar un poco de lado… Antes del partido, una de las cosas que le dije a mi equipo fue: ‘Ojalá pueda separar y disociar lo que es él, lo que fue y es para el tenis con lo que es este partido de ahora’. Por suerte lo pude hacer.”
Sobre su famoso saque, que a menudo supera los 230 km/h, compartió su enfoque en la perfección de este golpe y el cuidado necesario para mantener su hombro en buenas condiciones. “Primero que nada, lo cuido con el gimnasio, con preventivos. Eso es clave. Tener muy fuerte la parte de los omóplatos, de los dorsales y de los hombros para que la potencia que tenga sea estable. Me ha pasado muchas veces que, por ser tan explosivo, me rompí partes del cuerpo, como por ejemplo el abdominal. El abdominal casi siempre me lo he lesionado por mi potencia, la zona media no aguantaba la potencia que genero. Entonces, principalmente es tener el omóplato y el hombro muy fuertes y estables para que pueda trabajar fácilmente y libre. Y, después, le damos la importancia que tiene que darse. Yo creo que hay muchas generaciones de tenistas argentinos que no se la dio o no se la terminaron dando. Más allá de las repeticiones, es trabajar mucho en las velocidades, en las ubicaciones, en los segundos saques que son muy importantes, en la variación de efectos y en poder sacar a todos los lugares de todas las maneras y efectos posibles, no sólo con slice y kick afuera, sino trabajar en todas las variantes al cuadrado de saque. Porque hay jugadores que les molesta un saque que a otro no, entonces es importante tener todo lo que se pueda en el repertorio.”
Tirante inició el año ocupando el puesto 102 en el ranking, participando en el ATP de Adelaida, donde no logró superar la clasificación. Sin embargo, su participación en el Australian Open marcó un punto de inflexión, ganando un partido en Melbourne por primera vez, ante el local Aleksandar Vukic, aunque luego fue derrotado por Tommy Paul, quien en ese momento ocupaba el puesto 20 en el ranking mundial. Su convocatoria a la Copa Davis por el capitán Javier Frana lo llevó a competir en un Challenger en Bahrein antes de su viaje a Busan, donde por primera vez participó en la Davis, obteniendo una victoria ante Hyeon Chung, aunque luego perdió frente a Soon Woo Kwon.
El viaje a Corea significó que no pudiera llegar a tiempo al ATP de Buenos Aires, por lo que su debut en la gira sudamericana se dio en Río, donde venció a Cristian Garin y a Francisco Cerúndolo antes de caer contra Alejandro Tabilo. Posteriormente, volvió a perder con el chileno en Santiago, en los octavos de final. No logró superar la qualy de Indian Wells, pero sí accedió como lucky loser a Miami, donde ganó en un disputado encuentro ante el francés Valentin Royer, y luego fue eliminado por Fran Cerúndolo.
El argentino alcanzó las semifinales del ATP de Houston, donde derrotó a Ben Shelton, quien ocupaba el noveno lugar en el ranking en ese momento. Luego, llegó a la tercera ronda de Madrid, superando a Tommy Paul, quien era el número 18 del mundo en la segunda ronda, y alcanzó los octavos de final en Roma tras vencer a Cameron Norrie y Flavio Cobolli, quienes ocupaban los puestos 19 y 12, respectivamente. Sin embargo, no tuvo suerte en Ginebra, donde fue eliminado en la primera ronda, aunque en Roland Garros logró llegar más lejos que nunca en un Grand Slam, alcanzando la tercera ronda. Después de una breve participación en hierba, donde ganó un partido en Eastbourne antes de competir en Wimbledon, regresó al polvo de ladrillo europeo en Bastad, donde llegó a los cuartos de final.
En los torneos Masters 1000 en América del Norte, Tirante mostró lo mejor de su repertorio, alcanzando los octavos de final en Montreal, tras vencer a Taylor Fritz, que ocupaba el octavo lugar, y llegando a los cuartos de final en Cincinnati, donde además de derrotar a Djokovic, doblegó a Martín Landaluce y a Jakub Mensik, quienes estaban en los puestos 67 y 16, respectivamente.
A partir del próximo domingo, Tirante competirá en el main draw del US Open por primera vez en su carrera, después de haber intentado superar la qualy en cuatro ocasiones anteriores. Este torneo siempre ha sido su sueño. “Es el torneo que siempre soñé ganar. Desde chico siempre dije que sueño con ganar el US Open, así como lo hizo y lo dijo Juan Martín del Potro, una de mis referencias”. Para él, este evento tiene un significado especial. “Ojalá que este año pueda jugarlo como un torneo más y, sobre todo, como lo vengo haciendo. Porque tengo una linda oportunidad para aprovechar. Obviamente va a depender mucho del cuadro, pero hoy en día va más allá de eso, siento que si yo estoy bien, con confianza, la paso bien afuera de la cancha y lo puedo trasladar adentro. Y hoy en día, en el buen sentido, me le puedo animar a cualquiera y los resultados me lo siguen avalando. Ojalá que sea una linda semana, que pueda sacar mi mejor tenis, que me pueda sentir cómodo y luchando, siendo resiliente como siempre. A mí, por suerte, la humedad no es algo que me afecta mucho, como pasó la semana pasada en Cincinnati y como pasó en Canadá, que hacía bastante calor. Ojalá pueda adaptarme de la mejor manera.”
Tras el US Open, el tenista se preparará para la serie de Copa Davis entre Argentina y Turquía, programada para el 19 y 20 de septiembre en Neuquén. Tras debutar en la competencia en febrero pasado, en la derrota 3-2 ante Corea del Sur, Tirante ha mostrado un compromiso notable, por lo que su regreso al equipo parece muy probable. “Mucha, mucha. Todavía no recibí ningún llamado de Javier Frana, el capitán. Sería lógico que vaya, sería muy lindo también, pero eso ya no queda en mí. Me encanta jugar para Argentina, lo hice desde muy chiquito en distintos equipos juveniles y lo hice por primera vez este año en la Davis, que marcó un punto de inflexión bastante grande en mi carrera. Fue un punto para terminar algo e iniciar otro camino. A mí me dio mucho envión, más allá del resultado; me dio mucha maduración para afrontar las cosas después de eso. Fueron muchas sensaciones, emociones y fue muy duro, fue muy duro de verdad. Y creo que me hizo crecer de distintas maneras y puntos de vista. Si me toca representar esta vez a la Argentina lo haré con mucho honor, gratitud y hay pocas cosas que se comparan con eso. Voy a ser muy feliz si me toca jugar la Davis.






