En cuanto al dólar y la inflación, De Pablo advierte que la tranquilidad actual del mercado cambia a ser interpretada con cautela: “Estamos delante de un fenómeno nuevo. Transitorio o permanente, no tengo cómo saberlo. Pero por la duda, parece bastante prudente que vamos a entrar en esa condición y decir: ‘Compro’. Si no comprara, tendríamos el dólar a cuánto, a $ 1200, y otro se dedica a cantar”, comentó.
El economista también se referió a la “enfermedad holandesa”, tanto en su dimensión comercial como financiera, recordando que en los años 60, la República de los Países Bajos, al descubrir gas en el Mar del Norte, sufrió un proceso de desindustrialización por el aumento de exportaciones que afectó su tipo de cambio. “Esa es la idea de la enfermedad holandesa”, puntualizó.
De Pablo sostiene que la situación actual exige un análisis que trascienda la política cambiaria: “Esto no se va a resolver con tipo de cambio. A ver qué hacés vos, interiormente, con la estructura de costos, qué hace la política con el sistema impositivo, con las regulaciones, con los juicios, cosas por el estilo”.
De cara a las próximas elecciones, fue contundente sobre las expectativas hacia el oficialismo y la oposición, afirmando que “nadie va a pensar que vamos a tener una campaña racional. Va a ser una campaña de eslóganes, de esto, de lo otro… y Dios sabe cómo se hace para ganar una elección”. Sin embargo, agregó que es poco probable que algún candidato a presidente abogue por un déficit fiscal descontrolado, dado que “la lógica de una campaña es que decís cosas”.
Proyectando sobre la gestión del futuro presidente, independientemente de quién sea, De Pablo expresó: “Ese es el momento en el cual los que dicen que le van a dar la ayuda al Presidente tienen que estar ahí con la lógica de lo que es la política económica. Ese es el momento en el cual el presidente de la nación se cansó de dar la mano a los dignatarios extranjeros, pidió un café, mira el cementerio que le dejó el otro y dice: ‘Ahora qué carajo hago’”.
En diálogo con otro medio, Di Stefano recalcó que “el dólar dejó de ser negocio” en el país y subrayó que, en el último año, la compra de divisas ha generado un rendimiento notablemente bajo en términos reales.
Di Stefano explicó que el dólar MEP, que cotizaba a $ 1488 hace un año, ahora se sitúa en $ 1531, marcando un aumento del 3% frente a una inflación del 36% en el mismo período. “El que compró dólares realmente hizo un pésimo negocio”, subrayó.
A su juicio, este cambio de tendencia hacia la venta de dólares se debe al nuevo régimen macroeconómico instaurado por el gobierno actual, que ha eliminado el déficit fiscal y cortado con la devaluación habitual. “Yo vengo diciendo desde el 2023 que no es negocio comprar dólares”, insistió.
Di Stefano argumentó que esta modificación impacta en el ambiente de inversiones, por lo que sugiere modificar las decisiones de inversión: “Si antes te recomendaban comprar dólares, hoy vendé los dólares”, enfatizó. “Porque el régimen económico es absolutamente distinto”, agregó.
El especialista, además, vislumbra un futuro prometedor para las exportaciones agrícolas y de recursos naturales de Argentina, anticipando que superarán los u$s100.000 millones, lo que asegurará un flujo constante de divisas hacia el mercado interno. “Todo lo ingresado entre exportaciones, menos importaciones, financia holgadamente todos los dólares”, concluyó.
Consultado sobre el posible riesgo de una “enfermedad holandesa”, Di Stefano aseguró que las necesidades del país de acumular reservas y cancelar deuda absorberán esa liquidez sin afectar el equilibrio en el mercado.
Finalmente, rechazó las críticas a la demanda de dólares, asegurando que “gracias a Dios que la gente compra dólares, porque si no comprara, el dólar estaría mucho más abajo”. Pronosticó que en el futuro habrá más depósitos en dólares que en pesos, dado que “la gente no quiere el peso, la gente quiere el dólar”.






