Las imágenes de los jugadores subidos al micro, con camisetas húmedas por el sudor, se difundieron rápidamente, generando dudas entre los aficionados. La decisión del club de no permitir que los futbolistas se ducharan en el vestuario respondía a preocupaciones sobre la posible infección por una bacteria.
Según trascendió, la dirigencia del Dortmund optó porque los jugadores se asearan en el hotel, ya que las duchas del estadio no contaban con el control de bacterias necesario, incrementando el riesgo de Legionella en el agua. Esta bacteria se transmite al inhalar pequeñas gotas contaminadas.
Niko Kovac, entrenador del Dortmund, confirmó la situación: “Nos dijeron que no debíamos ducharnos en el estadio, sino en el hotel. Después del entrenamiento previo al partido, tampoco nos bañamos aquí”, relató.
Ole Book, director deportivo del club, también se refirió al tema: “Las duchas del hotel eran un poco más atractivas. Por eso nos aseguramos de que los jugadores lleguen más rápido”. En este sentido, agregó que “la zona de duchas del estadio no era tan elegante. Las duchas aquí no son tan agradables”.
La decisión sorprendió al equipo local. Joy-Lance Mickels, jugador del Sabah, expresó: “No sé cuál es el problema. No quiero insinuar nada sobre el Dortmund, pero nosotros nos duchamos aquí la semana pasada, antes del partido contra el Slavia de Praga. Las duchas están muy bien y el agua tampoco está fría”.
La Legionella es una bacteria que se desarrolla en agua dulce, y comúnmente se encuentra en ríos, lagunas y estanques. Sin embargo, puede contaminar sistemas artificiales como duchas, aire acondicionado y jacuzzis si estos no reciben el mantenimiento adecuado. El contagio no se produce de persona a persona, sino al inhalar partículas de agua que contienen la bacteria. Sus efectos en la salud pueden variar desde neumonía severa, fiebre alta, tos y dificultad respiratoria, hasta síntomas parecidos a los de la gripe.






