El indicador que despierta atención entre las entidades bancarias y las empresas de fintech es el conocido como “mora temprana”, que se refiere a los retrasos en los pagos de menos de 90 días. Este indicador alcanzó su punto más alto en noviembre de 2025 y desde entonces muestra una tendencia a la baja.
Desde el ámbito financiero se interpreta este descenso como una señal positiva que anticipa un futuro en el que, de manera gradual, podría reflejarse también en la mora de mayor duración.
“Ese stock tocó un máximo en noviembre de 2025, con un millón de personas en el sistema, y cayó a 722 mil en junio, una reducción del 28% en ambos grupos. Los bancos redujeron su cantidad de deudores de 657 mil a 480 mil, y los proveedores no financieros de 638 mil a 461 mil. En términos de saldo, la mora decreció de 3.22% a 2.58% en bancos y de 6.68% a 4.35% en no bancarios. Tras el pico de noviembre, que coincidió con un incremento de tasas, este grupo pasó a ser parte de la mora durante el primer semestre de 2026, lo que explica en gran medida el porqué del aumento en el ratio mientras se reducía el stock en situación 2”, expusieron desde la consultora Econviews.
Además de la disminución del ratio de morosidad, también se han reducido los montos promedio adeudados. La deuda promedio por persona dejó de ascender en términos reales hace aproximadamente un año, al tiempo que el stock en situación 2 comenzó a disminuir, según revelaron en Econviews.
No obstante, esta información no implica necesariamente una buena noticia. “Una menor cantidad de personas en situación 2 también indica que el crédito ha dejado de expandirse, resultando en una menor exposición a los atrasos. Asimismo, no es un indicador que prevea la morosidad en sentido estadístico, ya que la situación 2 no es una señal externa, sino el paso anterior en la misma clasificación. Lo que indica es la cantidad de personas que permanecen en ese estado, y actualmente hay considerablemente menos que hace siete meses”, añadieron los economistas.
En el Gobierno se comparte una evaluación similar. El Banco Central sostiene que hacia finales de este año se podrá observar una reducción en los números de morosidad, aunque no se avanza en la predicción de la rapidez ni la magnitud de dicha caída. Sin embargo, reconocen que “el episodio de la mora” ha limitado la capacidad crediticia del sistema financiero, ya que 5.8 millones de personas han dejado de ser elegibles para los bancos.
El organismo asegura estar elaborando mecanismos que permitan mejorar la capacidad de repago de los créditos, con el fin de ampliar nuevamente el universo de personas elegibles para acceder a préstamos. La prioridad del Banco Central es optimizar la calidad crediticia mediante avales y garantías que sirvan como respaldo para las entidades, y así facilitar la reducción de las tasas de los préstamos.
Una de las opciones en elaboración es un mercado para la negociación de los cupones de tarjetas de crédito. Otra medida surge de la reforma laboral y busca que los bancos puedan deducir los créditos directamente de los salarios a través de códigos de descuento. Esta alternativa, hasta la modificación de la ley laboral, solo era utilizada por las mutuales sindicales. En el Gobierno consideran que la posibilidad de utilizar estos códigos de descuento como avales en los préstamos no solo incrementará las capacidades de repago, sino que también contribuirá a la reducción de las tasas.
Esta opción entusiasma a los bancos, pero también genera una desventaja para las fintech, que quedaron excluidas de esta alternativa tras los cambios en la normativa laboral que impiden la acreditación de salarios en billeteras virtuales.
Adicionalmente, el Gobierno enfoca su atención en los préstamos en dólares destinados a empresas. Tras la reciente flexibilización del Banco Central, en la sede del organismo se percibe un espacio para aumentar el stock de préstamos en moneda estadounidense, buscando que las compañías se beneficien de tasas más bajas en un contexto de estabilidad del tipo de cambio. Sin embargo, reconocen que los bancos aún mantienen una actitud cautelosa respecto a este tipo de financiamiento.






