“Es un momento crítico al que esperábamos no llegar. Sin embargo, en las últimas semanas, la atención ha recaído principalmente en el acuerdo comercial que México busca renovar con Estados Unidos y Canadá. El gobierno mexicano no está respondiendo a las gestiones de Argentina. Esto es preocupante, porque tenemos automóviles fabricados en México que no podemos importar”, expresó un representante de una marca argentina que comercializa vehículos de origen mexicano.
La situación es tan complicada que algunas empresas enfrentan pérdidas significativas si no se logran acordar las condiciones necesarias para reiniciar la vigencia del acuerdo, al menos en lo que respecta al sector automotriz.
Existen automóviles que ya fueron producidos a pedido de Argentina y que permanecen estacionados en México desde hace meses. Su importación se torna problemática, ya que al nacionalizarse, se verían gravados con un arancel de importación del 35% sobre el costo de importación, lo que implicaría un incremento de precio que las marcas desean evitar, o asumir este arancel como una pérdida para los importadores o las filiales locales.
En varias ocasiones, se ha considerado la opción de vender estos vehículos en mercados alternativos; no obstante, esto implica un proceso de homologación que puede demorar más de lo previsto. Asimismo, la posibilidad de traerlos a Argentina y dejarlos en un depósito fiscal sin nacionalizarlos, a la espera de la renovación del acuerdo, se presenta como una estrategia de alto riesgo. Si las negociaciones no avanzan antes de fin de año, esos vehículos perderán su año modelo y serán considerados como unidades 2026, aunque se comercialicen como nuevos en 2027.
“Los costos de transporte son solo una parte del problema. Mantenerlos en un depósito fiscal sin nacionalizar implica un gasto diario por estacionamiento. Si para fin de año no se logra la renovación del acuerdo, se deberán nacionalizar y abonar el 35%, lo que dejaría de ser rentable. Aun con la certeza de que el acuerdo se renueva en 2027, esos autos serían clasificados como del año 2026, lo que obligaría a venderlos a un precio inferior como modelos 0 km de 2027”, argumentó un portavoz de la empresa automotriz.
“Estamos revisando la situación a diario, pero quizás la mejor opción sería enviar estos vehículos a desguace, ya que no se pueden mantener parados por tanto tiempo. Resulta costoso en cualquier circunstancia”, concluyeron.
El acuerdo comercial que regula el intercambio de automóviles entre Argentina y México sin aranceles es el ACE 55, aunque está vinculado al acuerdo general de comercio, el ACE 6. La falta de renovación se debe, principalmente, a desacuerdos sobre posiciones arancelarias agrícolas que el gobierno argentino desea introducir, las cuales han sido rechazadas por México. Esta situación persiste incluso tras la reducción de las demandas iniciales del gobierno argentino en búsqueda de un entendimiento.
El contexto político en ambos países, particularmente entre México y Estados Unidos, ha dificultado la renovación que debió tener lugar el 18 de marzo, a raíz de las desavenencias entre las propuestas argentinas y las condiciones exigidas por el país azteca.
En este sentido, se buscó desbloquear al menos el ACE 55, dado que no existen diferencias en su contenido que necesiten discusión. Esta alternativa parecía dar un nuevo impulso a las negociaciones en el sector. Sin embargo, tras varias semanas sin respuesta, todo parece haber vuelto al estado de estancamiento.
Las marcas que se encuentran en esta situación incluyeron a Nissan, que importa modelos como el Versa y el Sentra y esperaba comenzar a traer la pick-up Frontier desde julio; Volkswagen, con los modelos Taos, Tiguan y Vento; Ford, respecto a los Bronco Sport y Maverick; Honda, con el ZR-V; Kia, que importa los sedanes K3 y K4 -aunque el GT Line no califica debido a su bajo contenido local-; Chevrolet, con las pick-up Silverado; y Stellantis, que opera con las RAM 1500.
Por otro lado, otras marcas que también importan vehículos desde México, como BMW y Audi, no se ven afectadas por esta situación, ya que, como en el caso del KIA K4 GT Line, sus modelos se ensamblan en México con un contenido local inferior al exigido por el ACE 55. Por lo tanto, ya sea con o sin acuerdo, esos vehículos se importan con un arancel del 35%, como si provinieran de Europa.






