El exvicepresidente Amado Boudou presentó un análisis crítico sobre la trayectoria económica reciente de Argentina, sosteniendo que la administración de Mauricio Macri (2015-2019) marcó una ruptura negativa más estructural para el país que la actual gestión de Javier Milei. Según Boudou, el núcleo del problema no reside únicamente en la retórica libertaria, sino en el hecho político concreto que significó el retorno del FMI y el ciclo de endeudamiento externo, el cual, a su juicio, limitó severamente la autonomía soberana del Estado argentino.
Boudou argumenta que, mientras el discurso de Milei hoy domina la atención pública, es necesario mirar hacia atrás para entender la génesis de las restricciones actuales. Para el exministro, el gobierno de Macri no solo endeudó al país, sino que institucionalizó una lógica de subordinación financiera que los gobiernos posteriores no lograron revertir. En este sentido, fue contundente al señalar una corresponsabilidad en la gestión de Alberto Fernández y el exministro Martín Guzmán, a quienes acusó de “darle carácter real” y continuidad al rumbo económico heredado, consolidando así el condicionamiento político que la deuda impone sobre cualquier administración.
El exvicepresidente también lanzó un llamado de atención hacia el interior del peronismo. Advirtió contra la adopción de discursos que priorizan el superávit fiscal bajo la lógica de la “motosierra”, argumentando que tales posturas terminan legitimando el paradigma neoliberal que tanto daño causó. Boudou fue enfático al rechazar la idea de que la disponibilidad de dólares para pagar la deuda sea una señal de éxito, planteando que el objetivo de una política económica soberana debe ser priorizar las necesidades de la población por encima de la mera contabilidad financiera. Según su visión, si la política argentina sigue atrapada en la “lógica contable” que busca resultados exclusivamente financieros, se alejará inevitablemente de su verdadera función: el bienestar humano y social.






