Al respecto, tuve una conversación con un erudito, Tomás de Mercado (1525-1575), fraile que se graduó con un máster en teología en la Universidad de México y fue lector en el convento de los dominicos en esa misma ciudad. Según Oreste Popescu, introdujo en Nueva México las ideas de los escolásticos españoles, en oposición a la teoría objetiva del valor defendida por figuras como Juan de Matienzo, aunque ambos desconocían la obra del otro.
– Popescu sostiene que la obra de Mercado y Matienzo impulsa la hipótesis sobre el origen americano de la teoría cuantitativa del dinero.
– Yo propuse lo siguiente: “Es importante destacar que el valor y el precio del dinero no son lo mismo, al igual que su estima (el poder adquisitivo). Un ejemplo evidente: en las Indias, el dinero tiene el mismo valor que aquí y en España, pero su estima varía considerablemente. En las Indias, su apreciación es mucho menor que en España. La ciudad de Sevilla, que recibe lo mejor de las Indias, es donde se valoriza menos. Esto se debe a la abundancia o escasez de estos metales en esas tierras, donde se producen y cosechan con facilidad, por lo que se les da poco valor”. Los modernos podrían encontrar el texto complicado, aunque la relación entre la cantidad de dinero y los precios es inequívoca.
– Ayúdame a entender al Papa en función del texto que acaba de publicar.
– Con gusto, aunque es un desafío arriesgado porque una misma encíclica puede dar lugar a varias interpretaciones. Cabe destacar el valor del Sumo Pontífice, que no dudó en abordar cuestiones relevantes y controvertidas en su encíclica inaugural. Además, como bien mencionó, se trata de un tema cuyas implicancias pueden volverse obsoletas en poco tiempo, y sobre el cual incluso los expertos tienen un conocimiento limitado.
– La IA se inserta en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).
– Los historiadores del futuro determinarán si existe un “antes y un después” en relación a la IA, pero lo cierto es que esto no surgió de la nada, como ocurre con otros inventos humanos. Por ello, León XIV la enmarca dentro de la DSI (los párrafos 17 a 45 de la encíclica lo describen admirablemente). Nacida “oficialmente” en 1891 con la encíclica Rerum novarum de León XIII, esta doctrina abarca múltiples cuestiones, no solo las relaciones entre patronos y trabajadores. Recomiendo encarecidamente la lectura de la encíclica, sobre todo lo que aborda el colectivismo, un cuarto de siglo antes de la Revolución Rusa.
– ¿Por qué este enfoque?
– Esto se debe a que, como señala el subtítulo de la encíclica, se preocupa por “la custodia de la persona humana en el tiempo de la IA”. Este punto me lleva a enfatizar un aspecto fundamental con claridad, usando un lenguaje no tan vaticano.
– Adelante.
– Estoy aludiendo a la responsabilidad personal, un concepto recurrente en la Iglesia que cobra especial relevancia en el contexto de la IA. A quienes están directamente implicados, así como a toda la humanidad, León XIV nos está instando a que no hagamos oídos sordos. ¿Quiénes son los creadores de los algoritmos, quiénes almacenan los datos, quiénes abordan estos temas en los medios? Seres humanos. Exigir a los Estados que neutralicen las posibles maldades de algunos individuos es, en la práctica, excesivo. Aunque la idea de la responsabilidad individual puede parecer utópica, realmente no tiene sustituto y por eso debe resaltarse.
– La IA, como cualquier invento, puede ser utilizada para el mal o el bien.
– Así es. Gracias a las tecnologías digitales, podemos mejorar diagnósticos médicos, pero también crear imágenes comprometedoras que perjudiquen a alguien o utilizar métodos de extorsión. En este sentido, cabe preguntarse: los diseñadores de algoritmos “generales”, ¿los crean con fines maliciosos o son individuos malintencionados quienes manipulan programas para causar daño? No tengo la respuesta, aunque se recuerda que la energía nuclear y la dinamita, tecnologías que han salvado vidas, también ocasionaron la muerte de muchos inocentes.
– Según León XIV, la IA trae consigo el hecho de que proviene de esfuerzos privatizados, lo que centraliza parte del “poder”.
– Ignoro si son pocos o muchos, si colaboran o compiten. Sin embargo, la historia demuestra que la mayoría de los inventos, si no todos, son producto del sector privado, no del Estado. A inicios del siglo XX en Estados Unidos, existió un clamor por intervenciones estatales para frenar el poder de los “barones” del petróleo, el acero y los ferrocarriles. ¿Nos encontramos ante una situación similar? En otras palabras, ¿deberíamos temer más a los creadores de algoritmos y a quienes almacenan datos, o a los funcionarios que pretenden protegernos de ellos? En el contexto argentino de 2026, responder a esa pregunta no es sencillo.
– Una afirmación del Papa, al menos, es cuestionable.
– Esto no debería sorprendernos en un texto de tal extensión. Supongo que se refiere a cuando afirmó que la guerra no es parte de la naturaleza humana, lo cual es, cuanto menos, discutible. El Premio Nobel en economía, Robert John Yisrael Aumann, la cuestionó durante su conferencia Nobel titulada, precisamente, “Guerra y paz” (Nobel foundation, 8 de diciembre de 2005), donde documentó que solo en 500 de los últimos 2500 años no ha habido guerras en ningún lugar. Una cosa es condenar la guerra desde un ámbito ético, y otra completamente diferente es desacreditarla en términos fácticos. Podría reformular la afirmación del Papa así: “Las personas de bien deben esforzarse -de manera pacífica- por solucionar nuestros conflictos de forma civilizada”, lucha que por su propia naturaleza es continua.
– Resumiendo.
– En términos futbolísticos, ya que el Mundial está a la vuelta de la esquina, el mensaje fundamental del Papa León XIX es una invitación a pasar de la lógica de la tribuna a la del campo de juego. Es un concepto muy relevante.
– Don Tomás, le agradezco mucho.






