Recientemente, se llevaron a cabo demostraciones de los nuevos F-16 adquiridos por el gobierno. La Fuerza Aérea es la más favorecida por el presupuesto de Defensa, sin embargo, la cuestión salarial es complicada. “Un primer teniente está cobrando entre 1 millón 300 mil y 1 millón 500 mil pesos”, reveló el jefe de la Fuerza durante una transmisión en vivo al ser interrogado sobre el salario de los pilotos en entrenamiento para manejar estos cazas en Río Cuarto.
A pesar de que los altos mandos intentan minimizar la problemática salarial y abogan por ver la profesión militar como un compromiso patriótico, la creciente insatisfacción entre el personal y el alto índice de renuncias representan un desafío considerable. “Formar un piloto de F16 puede costar entre 4 y 8 millones de dólares”, destacó Valverde al respecto.
Si bien la situación es grave en la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada también cuentan con personal altamente calificado que ha dedicado años a su formación y ahora busca redirigir su carrera.
“Ningún militar se alista por el salario, ni en mi época ni en la actualidad, lo hacen por el compromiso con la patria”, enfatizó Valverde.
Voces autorizadas cercanas al Edificio Libertador aseguraron que ya se presentaron cinco propuestas de mejoras salariales al ministerio de Defensa, actualmente bajo la dirección de Luis “Toto” Caputo, y todas han sido rechazadas.
Además, un clip del streaming oficialista “Carajo” se ha vuelto viral en el entorno castrense, generando un fuerte rechazo. Nicolás Promanzio, quien tuvo una breve gestión en el Ministerio de Defensa, cuestionó la cantidad de efectivos en las Fuerzas Armadas. “Es necesario un cambio profundo, hay exceso de personal en las Fuerzas Armadas. Contamos con una Fuerza Aérea de 21 mil personas y solo 10 aviones; no tiene sentido mantener esa estructura”, afirmo Promanzio en el mismo streaming.
Las especulaciones sobre la intención del gobierno de no solo permitir la continua reducción de personal, sino de alentarla, comienzan a generarse en los cuarteles.
Fuentes cercanas al ministerio confirmaron que se llevó a cabo una reunión donde se discutió la posibilidad de limitar el número de trabajadores civiles en las Fuerzas Armadas, lo que implicaría un recorte en el personal no militar, como aquellos que desempeñan funciones administrativas y de mantenimiento.
A pesar de que recientemente se implementó un nuevo suplemento para militares con diversas calificaciones, este no logra elevar los salarios por encima de la línea de pobreza ni frenar la continua fuga de personal.






