Durante esta semana, Caputo sostuvo reuniones con representantes del Banco Mundial, incluyendo a su presidente, Ajay Banga. En este contexto, el ministro anunció su objetivo de facilitar nuevas inversiones por un total de 10.000 millones de dólares para proyectos de carácter privado.
En una charla abierta con la vicepresidente para Latinoamérica del Banco Mundial, Susana Cordeiro Guerra, Caputo detalló el esquema propuesto, que incluye una combinación de financiamiento directo del Banco Mundial y capital privado que el organismo movilizaría para alcanzar los 10.000 millones mencionados.
Los fondos serán destinados a proyectos privados específicos en la economía real. En diálogo con los medios presentes, Caputo aclaró que este mecanismo garantizará la participación activa no solo del Banco Mundial, sino también de la Corporación Financiera Internacional (IFC), que proporciona financiamiento directo a las empresas.
“El objetivo del Banco Mundial es apalancar recursos privados. Esto permite que el financiamiento sea considerablemente mayor y más beneficioso”, afirmó el ministro, quien destacó que “esto se aplica a proyectos específicos, como Taka Taka (el proyecto de cobre de First Quantum en Salta) o la planta de urea de Bahía Blanca”.
En línea con el programa de financiamiento, el Gobierno está en conversaciones con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para establecer un esquema similar al implementado este año, que garantice la obtención de financiamiento privado.
El foco está puesto en asegurar otros 2000 millones de dólares de entidades multilaterales. “Estamos analizando los esquemas de garantía”, apuntó el ministro.
“Más allá del programa financiero, estamos buscando buffers en caso de que algunos elementos no se materialicen. Si, como se ha dicho, no contamos con financiamiento para la deuda local en dólares, dispondremos de esos buffers”, agregó Caputo.
La referencia se relaciona con el uso del swap con China, que podría ser clave en caso de que no se logre refinar la deuda en dólares, conocida como Bonares. “El swap está disponible, y dado que el mercado cuestiona si lograremos el refinanciamiento de los 5000 millones de dólares de la deuda en ley local, una posibilidad que estamos evaluando es utilizar el swap de China como buffer. No necesariamente requeriremos usarlo, ya que si se da el refinanciamiento, no hará falta. Si no se concreta, con recursos del Tesoro en pesos compraremos dólares al Banco Central.”






