Según un informe que circula entre las empresas del sector, el precio mayorista de la electricidad podría superar, a partir de mayo, los $ 100.000 por megavatio-hora (MWh), lo que representa un aumento del 35% respecto a los actuales $ 73.500. Este incremento tiene un impacto directo en las facturas, dado que el “precio estacional” de la energía representa entre el 35% y el 40% del total de la misma; así, el traspaso total a los usuarios podría resultar en un aumento de entre el 10% y el 15%, dependiendo de las políticas de subsidios y ajustes que se puedan implementar en los costos del sector eléctrico.
A pesar de las proyecciones en el documento oficial, fuentes del Gobierno afirman que los aumentos que se reflejarán en las facturas serán significativamente menores a los expedidos en el informe.
Por otro lado, el sector industrial experimentará un aumento aún más pronunciado, con el precio mayorista de la energía saltando de $ 59.200 a $ 111.350, lo que implica un aumento del 88%.
Datos de RICSA ALyC indican que hasta marzo, el precio mayorista de la electricidad, abarcando todos los tipos de contratos, era de $ 83.180 por MWh, con los consumidores siendo responsables del 77% del costo total, mientras que el 21% se cubría mediante subsidios gubernamentales.
El aumento en los costos se debe especialmente al mayor consumo de gas natural y combustibles líquidos en el sistema eléctrico para la generación de energía térmica, que se ven afectados por la menor disponibilidad de gas en el mercado interno debido a que la demanda residencial se quintuplica en invierno.
A pesar de estos aumentos, el riesgo de cortes de energía persiste y puede llegar hasta un 34% en situaciones extremas, según simulaciones realizadas por técnicos del Gobierno. “La probabilidad de satisfacer el pico máximo de demanda con todas las reservas es del 66% y hay un 34% de probabilidad de requerir medidas operativas adicionales”, se indica en el informe.
Esto implica que, si la demanda del sector eléctrico se acerca a los 28.700 megavatios (MW) a finales de junio o principios de julio, el Gobierno podría verse obligado a implementar diversas medidas debido a un déficit estimado de 2.000 MW.
El 1 de julio de 2025, se registró el máximo histórico de demanda invernal con 28.119 MW, en un contexto donde también se contabilizaron cortes de gas, tanto programados como imprevistos, complicando el suministro en hogares de Mar del Plata y en ciertas áreas de la Patagonia, donde el riesgo de cortes en inviernos anteriores era del 19%.
Sin embargo, las autoridades han minimizado la posibilidad de un escenario de crisis extrema, enfatizando que la posibilidad de cortes de energía no es estadísticamente relevante.






