Seis meses después de aquel incidente, el doctor Martínez expone el procedimiento quirúrgico y el tratamiento posterior. “Me contactó el cuerpo técnico de Racing después de lo que pasó en Brasil. Santiago, una vez que recibió el golpe, estuvo una noche internado en Brasil”, indicó.
Con imágenes y videos del tratamiento, el especialista comenzó a explicar las causas del aumento de inflamación y cómo se encontraba Sosa al regresar a Argentina. “Ese aumento de tamaño tan rápido en la zona es porque empieza a pasar aire y se produce un enfisema, entonces rápidamente el oxígeno se empieza a meter en los tejidos blandos. Literalmente no podía ver y de hecho toda la estructura estaba literalmente suelta”, afirmó.
Al llegar a su consultorio, Sosa traía una máscara rudimentaria que posteriormente se ajustó. “Las ganas que tenía de jugar eran impresionantes, increíbles”, continuó el doctor. Durante la primera evaluación, Martínez observó que toda la estructura de la parte derecha de la cara de Sosa se movía, incluso el globo ocular, lo que representaba un riesgo significativo de daño permanente en su visión. “Empecé a revisarlo a pesar del edema que tenía, al movilizar la parte dentaria, porque todo el segmento estaba literalmente suelto, se movía todo, incluido el globo ocular. Toda la estructura de su parte derecha de la cara estaba completamente suelta, con el riesgo que eso conlleva para el globo ocular”, explicó.
Inicialmente, se llevó a cabo una desimpactación del hueso malar utilizando guías 3D. “Se había soltado y se impactó. A partir de esa reconstrucción llevamos los huesos literalmente al lugar donde correspondía”, dijo Martínez.
“Cuando fue impactado, eso destruyó toda la pared anterior del seno maxilar y el piso de la órbita, entonces reconstruimos las zonas más importantes anatómicamente porque si recibía un golpe nuevamente podía incluso arruinar su carrera”, agregó el médico. Para realizar esta reconstrucción, se le colocaron placas de titanio en varias partes del rostro, comenzando por una en la sutura frontomalar en la parte superior, otra en el reborde infraorbitario que estaba completamente destruido, incluso con pérdida de tejido, y una más en el pilar posterior, en el pilar cigomático.
Además, se incorporaron dos mallas de titanio de un milímetro de espesor. “Reconstruimos la pared anterior y el piso de la órbita, que es una lámina muy fina de hueso que se había fracturado entera y si recibía un golpe, aumenta la presión en la zona y literalmente el globo ocular puede caer”, explicó. El médico también detalló el estado de Sosa al ingresar a su consultorio.






