Cerca de 40 representantes del sector público y privado de las Malvinas llegaron este lunes a Punta Arenas, considerada su principal aliado político y económico en América. Estos participantes formarán parte del Punta Arenas Business Showroom, una feria comercial de dos días con empresas de la Región de Magallanes.
El encuentro se produce tras las contundentes declaraciones de Fernando Barros, ministro de Defensa del gobierno de José Antonio Kast, quien sugirió que la “soberanía británica sobre las islas” se ha mantenido durante 200 años, defendiendo el derecho de Chile a comerciar sin restricciones con las Malvinas, un punto que siempre ha sido motivo de fricción con Argentina. También indicó la intención de reforzar las defensas chilenas y establecer nuevas bases en la región más austral, donde las tensiones con la administración de Milei han llevado a una serie de ejercicios militares en la zona. Mientras tanto, Argentina se encuentra en la fase de planificación de una base naval en Tierra del Fuego y un polo logístico, mientras Chile proyecta establecer un gran puerto. Hasta el momento, no ha habido respuesta oficial del gobierno argentino.
Este evento comercial fue impulsado por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), que se ha presentado como facilitadora en lugar de negociadora, y que ha enviado la delegación más grande en su historia. Esto se produce antes de diversos acontecimientos que podrían reformular la geopolítica del Atlántico Sur, en detrimento de la demanda argentina, a pesar de las amenazas provenientes del kirchnerismo y del gobierno actual.
Representantes del sector público y privado, incluyendo empresarios, gerentes y funcionarios de diversas áreas como la construcción, la pesca, el comercio minorista, la hotelería, la agricultura, los servicios portuarios, la investigación científica antártica y el transporte marítimo, están presentes en estas negociaciones. Radonich promete que Punta Arenas será una alternativa más económica para el abastecimiento de los isleños en comparación con Uruguay, sugiriendo productos de primera necesidad y bienes diversos producidos por pymes locales y regionales.
Dos empresas petroleras, una de Israel y otra del Reino Unido, han anunciado planes para iniciar la explotación de petróleo en las aguas en disputa de las Malvinas a partir de 2028, mientras una naviera chilena comenzará en noviembre una ruta comercial entre Punta Arenas y las Islas. Asimismo, Brasil, Uruguay y Chile han intensificado sus acuerdos con los británicos y su comunicación con las autoridades de las Malvinas, lo que ha generado descontento en Argentina.
Tras semanas de fuerte énfasis en el tema de las Malvinas por parte de Milei, el Ministro de Defensa británico, Wes Streeting, confirmó que su país tiene la capacidad militar necesaria para proteger las “Islas Falkland” y cuestionó la fortaleza militar argentina, recordando la fallida reconquista de 1982. Aunque Milei ha expresado intenciones de diálogo diplomático, ha endurecido su retórica, especialmente tras su encuentro en la ONU con el primer ministro británico.
La postura del gobierno de Kast, que se presenta como un aliado dentro del bloque conservador sudamericano, es ambigua. Aunque ambos líderes firmaron un comunicado en el que se reconoce la soberanía argentina sobre las Malvinas y se afirma la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes, el ministro de Defensa chileno y Radonich parecen actuar en sentido contrario, destacando que una mayoría de la población chilena considera a las Malvinas como británicas.
Barros, refiriéndose a la larga ocupación británica, sostiene que aunque Chile apoya el reclamo argentino, el hecho es que el Reino Unido ejerce soberanía de hecho sobre las islas. Además, el ministro confirmó la intención de incrementar la inversión militar en el sur, lo que ha causado un malestar considerable en el ámbito diplomático, especialmente tras declaraciones erradas de otros funcionarios relacionados con la soberanía sobre el Estrecho.
Este fin de semana, Barros también mencionó el decreto 256 de 2010, establecido por Cristina Kirchner, que obliga a las embarcaciones que se dirigen a las islas a solicitar autorización previa, lo que podría afectar las operaciones navieras chilenas que planean iniciar una ruta comercial en noviembre. Afirmó que estas normativas infringen el derecho internacional y criticó la inacción de anteriores gobiernos, sugiriendo que ha habido un deterioro en las oportunidades de negocio en la región a causa de políticas restrictivas.
La misión está liderada por Louise Ellis, subdirectora de la FIDC, y Sam Cockwell, gerente de proyectos estratégicos, acompañados de representantes de la Cámara de Comercio de las Malvinas, encabezada por Mike Summers, un isleño de sexta generación.
Entre los participantes se encuentran numerosas empresas, desde equipos de construcción hasta productores agropecuarios, abarcando múltiples sectores de la economía isleña y continental.






