Di Tullio actuó de esta manera debido a que Benegas Lynch es propietario de una empresa que se encarga de la venta de tierras a extranjeros, un tema que, sin embargo, fue eliminado previamente del proyecto que se discutía en la Cámara alta.
Benegas Lynch respondió a la impugnación, aduciendo que era parte de la “vieja política”. “El capítulo III no se va a votar hoy. La senadora hizo la presentación a sabiendas de que no se iba a votar. Pero, por supuesto, esta es la vieja política”, manifestó en referencia al apartado sobre la venta de tierras a extranjeros que el Gobierno retiró para evitar un nuevo rechazo legislativo.
El senador libertario agregó: “Yo me metí en esto, así que no me quejo, es parte del barro político, y el cuero se me irá engrosando a medida que avancemos en este proceso enfrentando a quienes destruyeron la Argentina por más de dos décadas”.
El intercambio se produjo después de que Di Tullio presentara el miércoles una impugnación argumentando que la participación de Benegas Lynch en el debate estaba comprometida por su condición de dueño de una compañía dedicada a la venta de tierras argentinas a extranjeros.
Benegas Lynch, en su defensa, sugirió que si se aplicara este principio, debería excluírselo de votar en otras áreas, señalando que “si alguno de ustedes exporta algún producto, sean aceitunas o sea lo que sea, no podrían votar esto. Ni a favor ni en contra”. Además, planteó que un médico no debería participar en cuestiones relacionadas con la salud si posee una clínica.
El legislador se basó en el artículo 55 de la Constitución Nacional, que establece la necesidad de “disfrutar de una renta anual” y explicó que esta norma busca evitar que senadores vivan únicamente de su dieta. Criticó a aquellos que, según él, llevan décadas en el Senado cobrando de los contribuyentes y destacó que la independencia que algunos cuestionan es un requisito constitucional.
Prosiguió con un tono irónico, señalando que no debería haber votado nada durante su tiempo en el Senado por su vínculo con el sector privado. “Miro la banca opositora y no estoy muy seguro de eso”, expresó.
Benegas Lynch también defendió su rol como dueño de una empresa que gestiona tierras, acusando al kirchnerismo de permitir compras de territorios por parte de “amigos del poder” durante su mandato. Mencionó casos específicos, como el de Lázaro Báez, quien adquirió 415 mil hectáreas en Patagonia, lo que, según él, representa un ejemplo de corrupción en la gestión de tierras.
Al concluir su intervención, exclamó su decepción por la decisión de no considerar el apartado de la ley de tierras, afirmando que “el show mediático, la presión de la izquierda más rabiosa, la ignorancia de los tibios del medio nos llevan lamentablemente a no poder votar este capítulo III que es para todos los argentinos”.
En su solicitud de impugnación, presentada el miércoles, Di Tullio argumentó que había un “conflicto de intereses”, considerando que Benegas Lynch, al ser socio gerente de una firma dedicada a la venta de tierras a inversores extranjeros, no debería participar en la discusión sobre la inviolabilidad del proyecto. “Usar la banca del Senado para beneficiar el bolsillo propio no solo viola la Constitución y la Ley de Ética Pública, sino que es traición a la Patria”, advirtió.






