Ambos situaciones tienen el potencial de impactar significativamente los índices bursátiles, ofreciendo tanto oportunidades de ganancias como riesgos de pérdidas. El S&P 500 se encuentra cerca de sus máximos históricos, pero las valuaciones todavía son considerables. Al mismo tiempo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se sitúa en torno al 5,3%, lo que convierte a los activos de renta fija en una opción más atractiva frente a las acciones.
En este contexto, surge la pregunta sobre cómo proteger una cartera de Cedears sin perder de vista las oportunidades de crecimiento a largo plazo. Las alternativas disponibles parecen ser la liquidez, total o parcial, o la formación de una cartera más selectiva.
Rodrigo Fregenal, director de Ref Capital, sugiere que un enfoque defensivo podría ser beneficioso. En su opinión, “frente a un escenario de mayor volatilidad en Wall Street, marcado por la incertidumbre política en Estados Unidos y la temporada de balances, consideramos conveniente adoptar una estrategia defensiva dentro de las carteras de Cedears”. Para Fregenal, la reflexión debe centrarse en empresas con balances robustos, generación constante de flujo de caja, bajo nivel de endeudamiento y capacidad de mantener resultados en tiempos de desaceleración económica. En este sentido, señala a Coca-Cola, Johnson & Johnson, Walmart, Procter & Gamble y Berkshire Hathaway, sumados a una posición del 15% en un ETF que replica el S&P 500.
Asimismo, recomienda destinar un 15% a un ETF vinculado al oro y un 5% en otro fondo orientado a replicar el movimiento inverso del Nasdaq 100 como una protección táctica ante posibles caídas. Fregenal destaca que “el oro presenta una oportunidad atractiva para comenzar a tomar posiciones”, considerando que se encuentra cerca de un rango de soporte técnico que podría llevar a una recuperación de precios en el mediano plazo. A su vez, resalta la función del oro como diversificador durante periodos de incertidumbre financiera y tensiones geopolíticas.
Por otro lado, Leandro Monnittola, asesor de inversiones, también considera necesario adoptar una postura de cautela. Sin embargo, sugiere una estrategia menos restrictiva, afirmando que, aunque las elecciones de medio término son un aspecto a seguir de cerca, “no creemos que deban ser el único argumento para modificar una cartera”. Sostiene que, si bien estas elecciones sí generan volatilidad en los meses previos, el resultado electoral en sí mismo no suele ser un indicador decisivo para el comportamiento del mercado.
Monnittola propone mantener liquidez para aprovechar posibles correcciones y sugiere incorporar acciones defensivas, como Coca-Cola, PepsiCo, Walmart, Procter & Gamble, McDonald’s y Johnson & Johnson, así como un ETF especializado en consumo básico. También aboga por una posición en oro como medida de diversificación.
Ambos expertos coinciden en que, si bien las empresas defensivas están actualmente operando en niveles de precios bajos, esto no implica necesariamente que sean una buena oportunidad de compra. Entre las acciones que han caído significativamente se encuentran McDonald’s, Home Depot y PepsiCo, que están cotizando cerca de sus mínimos anuales, pero ambas voces advierten que la clave radica en la fortaleza del negocio y su capacidad para resistir un entorno económico más adverso.
La recomendación general es evitar construir estrategias basadas únicamente en eventos específicos. La temporada de balances puede producir movimientos bruscos, particularmente en el sector tecnológico si los resultados decepcionan, mientras que la inestabilidad política por las elecciones puede alterar temporalmente la percepción del mercado. Para quienes invierten mediante Cedears, hay que considerar que el rendimiento también está influenciado por el tipo de cambio, lo que puede suavizar o intensificar los movimientos en pesos. En conclusión, es fundamental desarrollar una cartera que se mantenga robusta frente a diversos escenarios, sin depender del comportamiento de un solo sector, empresa o resultado electoral.






