La distribución geográfica de los carpinchos es extensa, y estos mamíferos pueden ser encontrados a lo largo de toda Sudamérica, exceptuando Chile. En Argentina, su presencia se extiende por el Litoral, llegando hasta el sur de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en años recientes, la especie ha ampliado su rango hacia el sur y el sudoeste, alcanzando incluso la provincia de La Pampa.
De acuerdo con la investigadora del Conicet, María José Corriale, la función principal de los carpinchos en los ecosistemas que habitan es regular la vegetación. “A través del pastoreo, modifican la estructura y composición de los pastizales, generando ambientes con diferentes alturas de vegetación, lo que beneficia la diversidad de especies. Además, forman parte de las redes tróficas (alimentarias) de los humedales”, explicó.
Durante los últimos años, la especie ha estado en el centro de una controversia entre los habitantes de urbanizaciones que se encuentran en áreas que tradicionalmente han sido hábitats para los carpinchos. El conflicto se agravó con el reciente incidente donde un residente fue filmado disparándole a estos animales.
Las imágenes del hombre disparando a carpinchos se difundieron ampliamente, lo que llevó a Marcelo Cantón, vocero de la Asociación Vecinal Nordelta (AVN), a informar que la entidad presentó una denuncia penal contra el individuo en los tribunales de San Isidro. “Existen dos delitos: el ataque o posible ataque a la fauna silvestre y el riesgo para otras personas. La utilización de armas dentro de un barrio poblado, además de ser un delito, está restringida por los reglamentos del lugar. Existe el riesgo de que si se dispara un arma, se pueda poner en peligro a otra persona”, puntualizó.
A pesar de este incidente, la postura de la AVN es clara. Cantón mencionó que a través de encuestas y relevamientos realizados por la entidad, se ha determinado que “el 70% de los vecinos considera necesario tomar medidas para controlar el crecimiento de la población de carpinchos, siempre de manera ética y respetuosa hacia la fauna”.
Uno de los temas más debatidos acerca de la presencia de carpinchos en Nordelta es su supuesta proliferación descontrolada. En este sentido, Cantón comentó: “En Nordelta hay 54 carpinchos por kilómetro cuadrado, en tanto que en los Esteros del Iberá hay solo 7 por kilómetro cuadrado. Esto representa más de siete veces la cantidad que corresponde en su hábitat natural”. Sin embargo, es importante aclarar que otros datos, como los presentados en la última Categorización de Mamíferos de Argentina, elaborada por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem), indican que en la región de Corrientes se pueden encontrar hasta 100 carpinchos por km², casi el doble de los que hay en Nordelta.
Sobre la afirmación de Cantón, Corriale explicó: “El crecimiento de la población de carpinchos que se ha observado en Nordelta en los últimos años está asociado principalmente a las modificaciones en los hábitats seminaturales dentro de la urbanización y a la limitada conectividad con los ambientes exteriores, lo que restringe la dispersión de los individuos”. Además, la investigadora añadió que, según el seguimiento realizado por el Grupo de Ecología y Manejo de Mamíferos Silvestres del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (Iegeba; UBA-Conicet), el crecimiento poblacional de los carpinchos “parece haberse desacelerado en los últimos años”.
“Es fundamental diferenciar entre un aumento en la abundancia de la población y una proliferación incontrolable, ya que se trata de situaciones distintas. Al igual que en otras poblaciones de mamíferos silvestres, su crecimiento es condicionado por la disponibilidad de hábitat, alimentos y otros factores ambientales. De hecho, los estudios más recientes sugieren que esta expansión se ha desacelerado, y que la población podría estar comenzando a estabilizarse o incluso a decrecer”, enfatizó.
Cantón también mencionó que todas las iniciativas implementadas para controlar la especie han sido aprobadas por la Dirección de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires. Algunas de ellas han sido efectivas, aunque otras han quedado a medio camino. Estos planes son de carácter anual y se conocen como Planes Operativos Anuales (POA). Este año, se realizaron diez vasectomías a machos dominantes que habitan en los barrios de la región.
“Se trata de una medida de bajo impacto. Considerando que hay unas 50 familias, no es una intervención tan masiva”, comentó Cantón, y agregó que el año anterior se llevaron a cabo cinco procedimientos similares. En este contexto, Corriale aclaró: “La vasectomía se realiza en el macho dominante porque es el que tiene más acceso a las hembras del grupo, y su objetivo es impedir que los machos subordinados se reproduzcan. La ventaja de esta técnica en comparación con la castración es que no altera la producción hormonal, permitiendo que el macho mantenga su comportamiento y posición jerárquica dentro del grupo. El macho seguirá copulando normalmente, pero ya no podrá fecundar a las hembras, evitando así que se genere descendencia”.
También se intentó utilizar vacunas anticonceptivas, pero resultaron ineficaces porque requiere dos dosis por individuo con un intervalo de tiempo entre cada aplicación. No obstante, existe la posibilidad de probar un nuevo fármaco, que se elabora en Estados Unidos, el cual consta de una sola dosis y ha demostrado funcionar en el control poblacional en otros países, pero aún no ha sido aprobado en Argentina, según comentó el vocero.
A comienzos de este año, se llevó a cabo una translocación de carpinchos desde Nordelta hacia una reserva en el Delta de San Fernando. Esta acción fue autorizada por la Dirección de Flora y Fauna de Buenos Aires, pero fue criticada por ambientalistas y algunos vecinos de la localidad. Se esperaba el traslado de aproximadamente 30 individuos a la reserva La Casilla, pero hasta el momento solo se han movido 6. Pocos días después de la primera translocación, la Cámara en lo Contencioso Administrativo de San Martín aceptó un recurso presentado por la ONG “Callejero Casa Quiere”, de la Ciudad de Buenos Aires, y paralizó el proceso de traslado.
Cantón especificó que la decisión de la corte fue apelada, pero mientras la medida cautelar continúe vigente, los traslados permanecen suspendidos.
Paralelamente a los intentos de reubicar a los carpinchos, desde la AVN se han implementado diversas estrategias para fomentar una convivencia pacífica con los ejemplares que aún habitan en Nordelta. En este sentido, el vocero informó sobre la creación de un “corredor biológico” de 50 hectáreas, la instalación de rampas en áreas donde los carpinchos no podían salir adecuadamente de los lagos, la reducción de la velocidad máxima en dos tramos específicos, y la colocación de carteles informativos, ya que uno de los principales desafíos es la prevención de atropellos.
Corriale, por su parte, brindó orientación para aquellos que se encuentren con un ejemplar de la especie: “Es fundamental respetarlos, mantener una distancia adecuada, y no intentar tocarlos, perseguirlos ni alimentarlos”. La investigadora destacó que son animales generalmente tranquilos, pero que pueden reaccionar si se sienten amenazados, especialmente cuando están con sus crías.
“También es vital mantener a los perros alejados y no dejarlos sueltos. De este modo, se pueden evitar situaciones que terminen mal. La mejor forma de vivir en armonía con los carpinchos es observarlos sin interferir en su comportamiento natural”, concluyó.






