Con este traspaso, Alejandro Reca, quien estuvo ligado a San Ignacio durante casi 15 años, dejó su cargo como gerente general. Su salida fue anunciada a través de una carta en la que reflexionó sobre su trayectoria en la empresa, destacando que ahora deja una organización lista para un nuevo capítulo. “Hace casi quince años entré a San Ignacio como parte del equipo gerencial. Hace unas semanas, cumplidas etapa y objetivo, dejé la compañía como gerente general”, expresó Reca. En su misiva, subrayó que San Ignacio ha establecido “las bases de una mejor organización” y que ha mejorado su posicionamiento tanto en el mercado argentino como a nivel internacional.
La formalización de la operación se produce tras semanas de conversaciones, aunque el monto de la transacción no ha sido revelado. Este movimiento se suma a la reciente adquisición, por parte de MIYM, de Lácteos Karina y Lácteos Aurora, lo que convierte a San Ignacio en su tercera compra en el país.
A pesar de la falta de información sobre el precio de esta operación, el estudio jurídico implicado anteriormente había indicado que MIYM fue asesorada en la compra del 100% de las acciones de San Ignacio, así como en las otras dos adquisiciones. Este estudio detalló que las tres operaciones fueron organizadas de manera progresiva para los años 2025 y 2026, totalizando una inversión estimada en aproximadamente 40 millones de dólares en conjunto entre precios de compra y financiamiento.
Asimismo, documentos societarios de junio último señalaban modificaciones en la estructura interna de San Ignacio. Durante una asamblea el 10 de junio, la empresa pasó a tener un único accionista, cambió su denominación a Establecimientos San Ignacio S.A.U. y aceptó la renuncia de sus anteriores autoridades.
En su carta de despedida, Reca repasó los cambios significativos que la compañía experimentó en la última década y media. Recordó que al ingresar, encontró una empresa con “limitaciones productivas, comerciales y financieras” y problemas de relación con el sindicato y el regulador. Junto a su equipo, implementó reformas internas y se enfocó en la estructura organizativa, poniendo un especial énfasis en el personal, resaltando que “ninguna transformación es sustentable si no la lleva adelante también la gente que hace la compañía día a día”.
Los logros mencionados por Reca incluyeron el desarrollo de nuevos productos, aumentos en la productividad, mejoras en la calidad de las materias primas, renovaciones de infraestructuras, mayor profesionalización del equipo y la instauración de un sistema de gestión integrado. También hizo hincapié en los avances en gobernanza, una mayor inclusión de mujeres y profesionales universitarios, así como un esquema de incentivos para aquellos que aspiran a continuar sus estudios.
“Hoy, San Ignacio cuenta con un liderazgo sólido, una cultura actualizada, nuevos productos, mayor productividad, compromiso ambiental, mejor gobernanza corporativa y un posicionamiento incuestionable en los mercados doméstico y externo”, concluyó Reca.
Su partida marca el fin de una etapa que se inició cuando San Ignacio fue adquirida por capitales argentinos. En 2013, la compañía pasó a estar en manos de Alejandro Bertin, Alejandro Reca y Diego Temperley, tras haber sido parte del grupo francés Laiteries Hubert Triballat.
Fundada en Rosario en 1939, San Ignacio realizó su primera exportación de dulce de leche a Alemania en 1978. Actualmente, cuenta con instalaciones en Sauce Viejo e Hipatia, en Santa Fe, y tiene una importante presencia internacional, con productos que llegan a 18 países, incluyendo Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia. Además del dulce de leche, la empresa posee un rol destacado en la producción de quesos azules, destinados en gran medida a la exportación. Este perfil orientado a mercados internacionales es uno de los activos más relevantes que MIYM adquiere con esta compra.
Para el grupo mexicano, la compra refuerza una base que ya ha comenzado a construir con las adquisiciones de Aurora y Karina. Fundado en 2007 en Puebla, MIYM produce y envasa leche y derivados lácteos, operando en México con marcas propias y ofreciendo servicios de producción para terceros.






