“La idea es convalidar los cambios”, afirmaron desde el Gobierno respecto a si intentará restablecer la versión original que había sido aprobada el 26 de agosto. Reconocen, sin embargo, que alcanzar la mayoría necesaria para revocar la modificación se presenta como un desafío complicado.
La principal discrepancia se encuentra en el artículo 3. El proyecto inicial, que recibió el apoyo de Diputados, establecía que la destitución del presidente, vicepresidente y directores del BCRA debía ser respaldada por dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso. Por su parte, el Senado eliminó ese mecanismo, determinando que la decisión corresponde en exclusiva a la Cámara alta, mediante mayoría absoluta.
Asimismo, el cambio afecta al procedimiento de designación, ya que la nueva redacción indica que los miembros del directorio propuestos por el Poder Ejecutivo necesitarán obtener la aprobación por mayoría absoluta en el Senado, aplicándose la misma mayoría para una eventual destitución.
La modificación se aprobó en particular con el voto favorable de 66 legisladores frente a 2 en contra, con el apoyo del bloque peronista, a pesar de que este último rechazó la reforma en su conjunto. Esta votación impacta directamente en el margen de acción que queda ahora para la Cámara de Diputados.
Según el artículo 81 de la Constitución, cuando la cámara revisora realiza cambios a un proyecto con el respaldo de dos tercios de los miembros presentes, la cámara de origen no puede recuperar su redacción original mediante mayoría simple. Para reinstaurar ese texto, deberá reunir el mismo quórum de dos tercios.
Esto implica que Diputados puede aceptar la modificación del Senado con mayoría absoluta de los presentes, pero necesita un apoyo de dos tercios para restaurar el mecanismo original del artículo que fue alterado. Además, no está permitido introducir una tercera redacción diferente durante esta instancia de revisión.
Las autoridades del Gobierno reconocen que actualmente no cuentan con ese número. “No se cuenta con el apoyo necesario para revertirlo, aunque es nuestro deseo. Lo fundamental es que la reforma se apruebe”, comentó un funcionario vinculado a las negociaciones. Otro actor del ámbito legislativo considera que aún no ha habido una definición formal, pero estima que llegar a la insistencia se presenta como un reto difícil.
La posición de Javier Milei implica mantener un mecanismo de destitución más riguroso. Desde el entorno gubernamental explican que el Presidente opina que una mayoría agravada refuerza la independencia institucional del Banco Central y previene que un cambio en la mayoría política pueda llevar a la rápida sustitución de sus autoridades.
Esta discusión se entrelaza con el futuro de Santiago Bausili, ya que el Gobierno busca avanzar con un acuerdo formal en el Senado y establecer un régimen que otorgue mayor estabilidad a las autoridades del organismo. Sin embargo, la modificación aprobada por la Cámara alta reduce la mayoría necesaria para una eventual destitución en comparación con la propuesta original.
El Senado validó el jueves la reforma en general con 46 votos a favor y 22 en contra. El oficialismo aceptó modificar el artículo en el marco de las negociaciones con la oposición dialoguista, pese a que desde el Gobierno se realizaron intentos hasta el último momento para mantener el mecanismo inicialmente aprobado por Diputados.
Entre los objetivos centrales del proyecto se encuentra establecer que la principal función del BCRA sea la preservación del valor de la moneda, la eliminación de adelantos transitorios al Tesoro y la restricción de otros métodos de financiamiento directo o indirecto del sector público.
Además, la iniciativa introduce nuevas normas para el tratamiento de las utilidades del Banco, limita la posibilidad de transferir ganancias contables al Tesoro y modifica el régimen de administración de reservas. Otro aspecto debatido habilita el uso de activos de reserva como garantía para ciertas operaciones financieras del organismo.
Para el Gobierno, las reformas sustantivas pesan más que la controversia sobre el procedimiento de remoción. La prioridad actual es evitar que desacuerdos en un artículo específico puedan demorar nuevamente el avance de un proyecto que ya ha pasado por dos votaciones en el Congreso y que debe regresar a Diputados debido a las modificaciones realizadas por el Senado.
La resolución política se discutirá antes del nuevo tratamiento en la Cámara baja. La tendencia predominante en el Ejecutivo es aceptar la redacción del Senado y convertir la reforma en ley, aunque Milei prefiere el sistema original. Sin la obtención de dos tercios en Diputados, el oficialismo admite que las opciones para insistir son limitadas y que lo primordial es cerrar el proceso de reforma del Banco Central.






