Este proyecto, denominado “Argentina LNG”, contempla una inversión de US$51.000 millones y busca registrarse en el régimen de incentivo a la inversión en gas natural (RIGI). Según datos proporcionados por la compañía, el plan podría generar ingresos por exportaciones cercanos a US$10.000 millones anuales durante dos décadas.
La iniciativa abarca desde la extracción de gas en Neuquén, incluye la infraestructura de transporte, las plantas de procesamiento y dos unidades flotantes de licuefacción que operarán a partir de 2031 en la costa de Río Negro.
El financiamiento del proyecto se considera esencial para su concreción. En la primera fase, se prevé una operación que requerirá entre US$16.000 millones y US$18.000 millones. De materializarse, esto representaría el mayor crédito privado en la historia del país y podría ser el más significativo en cualquier tipo de financiamiento. Para poner en perspectiva, la gestión actual logró un préstamo de US$20.000 millones del FMI en abril del año pasado.
Para garantizar esta magnitud de financiamiento, el esquema adoptado es el de project finance en los mercados internacionales, respaldado por contratos de exportación a largo plazo con compradores de calificación investment grade.
En este contexto, desempeñan un papel crucial asesores de renombre de Wall Street como JP Morgan, que en marzo había recibido ofertas de 47 bancos triplicando el monto solicitado. También están involucrados el Santander, Citibank y Deutsche Bank, según se ha informado.
El proyecto Argentina LNG se presenta con una escala sin precedentes en el país, planeando exportar por vía marítima el excedente de gas natural producido en Vaca Muerta durante las próximas décadas. Se proyectan ventas internacionales que alcanzarán las 12 millones de toneladas por año, con posibilidad de expansión a 15, lo que significaría más de US$10.000 millones en ingresos anuales durante 20 años.
También se planea una cadena de valor integrada que abarque la producción de gas en Neuquén, infraestructura para el transporte, plantas de procesamiento, trenes de fraccionamiento de líquidos y las mencionadas unidades flotantes en el Golfo San Matías.
El plan contempla un gasoducto de 527 kilómetros que conectará Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, con Sierra Grande, en Río Negro. Tendrá un diámetro de 48 pulgadas y una capacidad proyectada de aproximadamente 100 millones de metros cúbicos diarios, sin equivalente en el país en la actualidad. Además, se incorporará un poliducto para el transporte de líquidos asociados al gas y plantas de procesamiento en Neuquén.
La construcción de este proyecto está prevista entre 2026 y 2030, generando aproximadamente 20.000 empleos anuales entre directos, indirectos e inducidos, con un pico de hasta 40.000 trabajadores en el tercer año. Durante su operación, se sostendrán alrededor de 8.000 empleos anuales a lo largo de su vida útil. La compañía también anticipa un gasto de US$15.000 millones en bienes y servicios de proveedores locales.
El inicio de operaciones de Argentina LNG está programado para 2031 y competirá en el sector del GNL argentino con el proyecto Southern Energy, liderado por Pan American Energy, que también involucra a YPF y ya ha firmado un contrato de exportación con la empresa alemana Securing Energy for Europe (SEFE), con un establecimiento previsto para el próximo año.






