“Más de un año después, la realidad corrobora esa alerta. La morosidad familiar ha alcanzado niveles históricos, con un notable deterioro en los créditos que otorgan entidades no bancarias, donde las fintech y billeteras virtuales están cada vez más presentes”, informó la entidad.
Desde CADAM se considera que el análisis del problema no puede limitarse al ámbito financiero. Cuando una familia debe destinar una parte creciente de su ingreso al pago de deudas, intereses y cargos, su capacidad de compra de alimentos y otros productos de primera necesidad disminuye sustancialmente.
La organización sostiene que la regulación del sistema bancario y las aplicaciones financieras debe estar a cargo del Banco Central, y que uno de los indicadores más importantes a considerar es la morosidad. “Cuando una entidad realiza préstamos de manera inadecuada y acumula deudas incobrables, esta carga se refleja en la tasa de interés. En definitiva, quienes sí cumplen con sus obligaciones terminan pagando también por aquellos que no lo hacen”, advirtió el sector mayorista.
CADAM propuso evaluar un sistema que sancione los altos niveles de morosidad mediante requisitos regulatorios más estrictos o mayores encajes. A esta problemática se le suma el peso impositivo que recae sobre los créditos. Impuestos como Ingresos Brutos, Sellos y tasas provinciales o municipales encarecen el costo que enfrenta el consumidor.
“Esto crea la combinación perfecta: costo del dinero + incobrables + impuestos = crédito caro”, alertó la cámara, añadiendo: “Para reactivar el consumo, es fundamental disminuir la morosidad, eliminar los impuestos que encarecen los préstamos personales y regular la morosidad.”






