En su relato, el viajero, que planeaba disfrutar de unas vacaciones de invierno en el norte argentino, reconoció que el fenómeno vivido se debió también a “un poco de inconsciencia de los mismos turistas” que, a pesar de las advertencias en la alta montaña, deciden continuar sus viajes.
Fernando Millán, el turista bonaerense, explicó en una entrevista que había investigado sobre los caminos para llegar a la alta montaña y que comenzó su trayecto para visitar El Balcón del Pissis un martes por la tarde, justo antes de que las condiciones climáticas se deterioraran repentinamente. “Sabíamos que podría haber viento a partir de la 1, por lo que decidimos salir antes de esa hora. A las 2 de la tarde, ya quedamos estancados detrás de otra camioneta”, narró.
El viajero destacó que el principal desafío fue el “viento blanco que cubrió el camino en solo quince minutos”. Describió cómo fue el avance de su camioneta, donde mencionó que si bien inicialmente se movían con dificultad, pronto se encontraron completamente inmovilizados. “Después fue todo incertidumbre”, comentó, añadiendo que junto a otros turistas intentaron comunicarse con las autoridades para solicitar ayuda, pero la nieve empezó a caer rápidamente. “En cuestión de horas, desde las 2 de la tarde hasta las 9 de la noche, la camioneta quedó totalmente cubierta”, puntualizó.
Desde el interior del vehículo, que incluso tuvo su escape tapado por la nieve, Millán reveló que no podían abrir las ventanas ni encender la calefacción por el riesgo de intoxicación con monóxido de carbono.
Viajando con cinco personas, Millán relató que, luego de un ingenioso rescate, su camioneta quedó sola en la alta montaña esperando que se despejen las carreteras para poder recuperarla. En medio de la adversidad, un pasajero de una camioneta cercana logró ayudarles a abrir los vidrios, permitiéndoles salir por las ventanas para luego intercambiar camionetas por seguridad.
“Pasamos mucho frío, sobre todo porque uno no está acostumbrado a estas situaciones”, admitió Millán al enterarse de que las temperaturas habían descendido por debajo de los diez grados bajo cero en la región durante la noche. Al reflexionar sobre la experiencia que, afortunadamente, solo se convertiría en un recuerdo, reconoció que hay un grado de inconsciencia en los turistas que ignoran las advertencias al llegar al kilómetro cero, donde un gran cartel indica la necesidad de estar preparados para eventualidades.
Aterrados por estar rodeados de nieve, comenzaron a reorganizar las camionetas mientras esperaban la llegada de los agentes de Defensa Civil, quienes llegaron alrededor de las 21.30. Millán mencionó que “intentaron limpiar el camino, pero no fue posible”, y que tuvieron que buscar alternativas para descender, ayudando a otros vehículos atascados en el camino.
El frío hizo estragos en sus manos, que terminó con ampollas y quemaduras, llegando a un punto en el que no sentía ni manos ni pies. “Pasamos 24 horas en la camioneta, que ahora está allá cubierta de nieve”, concluyó, expresando que junto a su familia habían planeado ir a otro lugar del noreste argentino, pero se encontraron atrapados en la montaña. Afirmó que lo tomará como una experiencia más.
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Guías de Turismo de Catamarca, Juana Noguera, destacó que la responsabilidad ante estas situaciones recae en todos, ya sea la provincia, los residentes o los trabajadores del sector. “Estamos transportando vida y poniendo en riesgo nuestra propia existencia. Hay muchas variables en juego”, enfatizó, subrayando la necesidad de ser responsables.
Noguera también comentó sobre la falta de reacciones de algunos colegas en la región y la importancia de que el estado brinde habilitaciones adecuadas a quienes transportan turistas, evitando poner en riesgo tanto a los viajeros como a los propios guías.






