El riesgo país se elevó a 510 puntos, un incremento modesto del 0,2%. Para los países emergentes, este escenario plantea desafíos. Una Reserva Federal más estricta tiende a complicar las condiciones financieras globales, aumentando el costo financiero en dólares, elevando los rendimientos a largo plazo del Tesoro y restringiendo la demanda de activos financieros en otras naciones.
El fortalecimiento del dólar encarece la deuda emitida en esta moneda para los países emergentes, lo que a su vez presiona las monedas locales hacia la baja. En este contexto, los flujos de capital tienden a dirigirse hacia inversiones consideradas más seguras.
La clave del análisis está en la credibilidad de estas decisiones: si el mercado interpreta este aumento como una respuesta efectiva a una inflación que supera el objetivo desde hace más de cinco años, o si simplemente es otro episodio de tensión entre la Reserva Federal y la administración de la Casa Blanca.
Un comentario reciente de Donald Trump en redes sociales contra la Reserva Federal alimentó esta última teoría.
Un informe de Grit Capital destacó que “esto, sumado a la dinámica fiscal de la principal economía global, probablemente tendrá un impacto en las tasas a largo plazo, y aunque no necesariamente afectaría el riesgo país, podría incrementar el costo de financiamiento en una colocación internacional”.
Aunque, curiosamente, la deuda de los mercados emergentes ha resistido mejor que durante crisis de tasas anteriores en EE.UU., Grit Capital señala que aún no es claro si esto evidencia un cambio en la asignación de fondos de los inversores o si simplemente representa una complacencia antes de una nueva caída.
Además, Grit subraya una desventaja para Argentina en este contexto: la estructura de cupones excepcionalmente bajos de los bonos soberanos reestructurados por Martín Guzmán en 2020. El GD35 presenta un cupón de solo un 5,5%, el GD38 un 6,3% y el GD41 cerca de un 5%, lo cual implica que los inversores obtienen un rendimiento limitado mientras esperan una mejora de las cotizaciones.
Por el contrario, los bonos soberanos de mercados emergentes comparables, como los de Ecuador y Nigeria, ofrecen tasas de interés considerablemente más altas, mientras que ciertos bonos provinciales y corporativos argentinos también presentan mejores cupones en grupos de riesgo similares.
Esta situación técnica sugiere, según Grit Capital, que hasta que se aclare el panorama político de 2027 o se estabilicen las tasas globales, algunos inversores podrían optar por alternativas con rendimientos más atractivos en detrimento de los bonos locales.
Por su parte, desde Citi se advierte que “las tasas de interés subyacentes y los precios de la energía continúan siendo los principales riesgos macroeconómicos para la región, dado que los principales bancos centrales de los países desarrollados parecen dispuestos a continuar o iniciar un endurecimiento de su política monetaria, alejándose de la postura más cautelosa adoptada en Latinoamérica, lo que podría presionar las monedas regionales”.
Inmediatamente, el Banco Central de Brasil anunció una reducción de su tasa SELIC de 14% a 13,75% anual. “La dinámica de posicionamiento en la región es diferente. Brasil destaca con una mejora en las encuestas y un contexto inflacionario más favorable que anima a los inversores locales a adoptar un enfoque más optimista, aunque en otros lugares se observan señales de desapalancamiento de riesgo. La tendencia en general sigue siendo de resistencia. La cuestión central ahora es si las tasas en Latinoamérica podrán mantener diferenciales ajustados respecto a los bonos del Tesoro estadounidense si el FOMC inicia un ciclo prolongado de aumentos en las tasas y las monedas regionales siguen presentando un rendimiento estructuralmente inferior”, concluye Citi.






