El empleo acaparó el 20,7 por ciento de las menciones, superando a la política, que se posicionó en un 19,4 por ciento, y a la inflación, que llegó al 18 por ciento. Esta distribución pone de relieve que las dificultades para acceder o mantener un empleo constituyen un aspecto central del descontento social. También se registraron preocupaciones por la pobreza, que representó el 11,9 por ciento; la corrupción, con un 8,6 por ciento; y la efectividad de la política social, con un 7,8 por ciento.
Este indicador supera las cifras correspondientes al período electoral de 2025, y para hallar un nivel mayor es necesario retroceder hasta abril de ese año, cuando se implementaron cambios en el régimen cambiario.
El análisis sostiene que simplemente controlar los precios no es suficiente para restaurar las expectativas. La recuperación requiere abordajes claros sobre el mercado laboral y la producción, mientras que las señales negativas en la actividad económica y las inquietudes sobre la pobreza refuerzan la desconfianza respecto a la dirección de la economía.






