En su informe más reciente dirigido a sus clientes, la entidad mencionó que la depreciación del tipo de cambio, los incrementos en los precios regulados, el shock en el sector cárnico y el reciente aumento en los precios del petróleo han interrumpido el proceso de desinflación.
“Sin embargo, la debilidad de la actividad debería limitar los efectos de segunda ronda, con registros mensuales convergiendo hacia aproximadamente 2% mensual para mediados de 2026, ayudados por la fortaleza cambiaria”, señalaron.
En este contexto, los analistas de Morgan Stanley sostuvieron que “la desinflación anual debería seguir siendo moderada este año y avanzar gradualmente, dada la persistente inercia y la falta de un ancla monetaria fuerte”.
El informe también advirtió sobre los riesgos que enfrenta la economía en relación con el contexto internacional.
Una recesión global causada por el aumento de los precios del petróleo podría obstaculizar la recuperación y debilitar el acceso a financiamiento en divisas, un elemento clave en la estrategia de estabilización. “En un escenario de precios del petróleo estructuralmente altos, el crecimiento seguiría siendo débil y la inflación elevada, afectando el consumo y el apoyo al actual esquema de políticas”, agregaron.
Asimismo, resaltaron que los riesgos internos incluyen un crecimiento del crédito débil, la inflación persistente, un rendimiento sectorial desigual y la incertidumbre política.
Aunque identificaron algunos “riesgos alcistas”, su probabilidad es considerada baja. Un repunte en la economía estadounidense, impulsado por el avance de la inteligencia artificial, podría mejorar el contexto internacional y facilitar el acceso al financiamiento externo.
En el ámbito local, una desinflación más rápida sería el principal factor positivo, pues favorecería el consumo y un crecimiento económico más robusto.
En este sentido, Morgan Stanley comentó: “Hay poco apetito por usar la política fiscal para impulsar el crecimiento. El equilibrio fiscal sigue siendo el principal ancla. Un crecimiento más fuerte debería ayudar a cumplir las metas fiscales, aunque las pérdidas de ingresos derivadas de reformas y recortes impositivos siguen siendo un desafío de corto plazo”.
Los analistas también evaluaron que la política monetaria continúa siendo algo restrictiva. “La remonetización será gradual, probablemente solo a medida que se normalicen el crédito y la actividad. La esterilización debería mantenerse, y las autoridades probablemente seguirán siendo cautelosas al expandir la oferta monetaria incluso cuando las condiciones mejoren”, proyectaron.
Por otro lado, la calificadora de riesgo Fitch Ratings, que recientemente mejoró la calificación de la deuda soberana argentina, destacó que “la inflación cayó a un mínimo de 1,5% mensual en mayo de 2025, pero volvió a aumentar.”






