Durante su discurso en la sede del Automobile Club de France, frente a la Plaza de la Concordia, Milei relacionó esta proyección con la continuidad del equilibrio fiscal y la reducción del costo de financiamiento. Defendió el programa económico de su gestión, mencionó indicadores atribuibles a sus políticas y destacó el trabajo de su gabinete.
El mandatario indicó que Argentina llegó a su gobierno con una relación deuda-producto del “cien por ciento del PBI” y un riesgo país de 3.000 puntos básicos. Según sus declaraciones, la consolidación fiscal hizo que esa proporción bajara al 39 % y redujo el indicador por debajo de los 500 puntos básicos en un segmento de su gestión.
“El riesgo país cayó, llegó a ubicarse en niveles debajo del quinientos por ciento, eh, perdón, de quinientos puntos básicos”, sostuvo. Atribuyó el aumento posterior a “los acontecimientos recientes en el mundo” y caracterizó a Argentina como “un activo beta agresivo”.
En esta misma línea, afirmó que el riesgo vinculado a su administración hasta 2027 “está por debajo de los cien puntos básicos”. “En caso de conseguir la reelección, digamos, la economía argentina se va a desplomar el riesgo país”, reiteró, proyectando una expansión per cápita de entre 7 % y 8 %.
Milei enfatizó que el punto de partida de su plan es el superávit. “Mientras que yo ocupe la silla eléctrica que es la presidencia argentina, el equilibrio fiscal seguirá existiendo”, aseguró. Añadió que esta corrección se realizó a través de una reducción del gasto público y destacó que la presión fiscal se ha reducido en tres puntos del PBI.
Otro aspecto central de su exposición fue el papel del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Milei afirmó que su gobierno llevó a cabo “dieciocho mil desregulaciones”, a un ritmo de “diecisiete, dieciocho por día”, presentando esta política como una herramienta para fomentar el crecimiento.
Relató que la reacción de ciertos sectores ante estas medidas llegó a su teléfono: “De repente mi teléfono empieza a sonar y, digamos, todos se estaban quejando de Federico”, comentó. Su respuesta fue: “Qué trabajo maravilloso está haciendo Federico”.
Interpretó las críticas como indicativo de que se estaban rompiendo privilegios. “Es decir, estaba terminando con un montón de curros”, afirmó, enviando un mensaje de apoyo al funcionario: “Así que Federico, seguí así, por favor, que me encanta cuando pasa eso”.
El mandatario también mencionó regulaciones que crean “cotos de caza”, un término que utilizó para describir normas que, según su análisis, benefician intereses empresariales. “Son regulaciones para encerrar a los argentinos”, sostuvo, y agregó que otras intervenciones que buscan equiparar mercados concentrados con esquemas competitivos “lo que hacen es matar el crecimiento”.
En su descripción de la estrategia oficial, Milei identificó tres ejes: protección de la propiedad privada, acumulación de capital humano y apertura de la economía. Aseguró que el país debería tener un coeficiente de apertura del 90 % en relación con su PBI per cápita, en comparación con el 30 % actual que mencionó.
Afirmó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) atrajo cerca de USD 50.000 millones en inversiones aprobadas y más de USD 150.000 millones en proyectos pendientes de aprobación. Mencionó como sectores clave para impulsar la actividad el petróleo, el gas, la minería, el campo, la economía del conocimiento y los proyectos para establecer centros de datos relacionados con inteligencia artificial.
Para concluir, Milei resaltó la importancia de su equipo de gobierno: “Con solo la visión no alcanza”, remarcó. “Mi mayor agradecimiento es a esos gigantes que tengo como ministros, que tengo como gabinete, que son los que están haciendo posible que esa idea se haga realidad.”






