Después del empate 1-1 en Salta, el equipo de Vicente López se impuso en la definición por penales y eliminó a Atlético Tucumán por 5-4. Su arquero, Juan Pablo Cozzani, fue decisivo: le contuvo el quinto remate a Gabriel Compagnucci y le dio al Calamar la posibilidad de pelear por el segundo título de su historia.
Tras la salida de Walter Zunino, a mediados de este año, Palermo volvió a Platense, donde había dejado una buena imagen en su primer ciclo, entre 2022 y 2023. En esa etapa condujo al equipo a la final de la Copa de la Liga, en la que perdió ante Rosario Central, dirigido por Miguel Ángel Russo.
Poco después, el Marrón tuvo su revancha y conquistó en 2025 el primer título de su historia: el Torneo Apertura, bajo la conducción de la dupla Orsi-Gómez. Ese logro le permitió disputar por primera vez la Copa Libertadores.
Con Palermo al frente, Platense llegó allí a los cuartos de final, una instancia inédita para el club, en la que cayó ante Fluminense, de Brasil. Pese a la eliminación, dejó una imagen positiva en su debut internacional.
El Titán vuelve a tener la posibilidad de ganar un título con Platense, que aguarda por Banfield o Boca para saber quién será su rival en la final. En ese marco, habló de la posibilidad de enfrentar al Xeneize, un partido que tendría un significado especial para él y que, además, podría ayudar a su equipo a clasificarse a la Copa Libertadores de 2027.
“Quiero que Boca sea campeón de todo. Está claro. El deseo es que gane todos los frentes que tiene… Primero tiene que llegar a la final de la Copa Argentina y su partido con Banfield, no apresuremos”, advirtió. “Quiero que gane la Sudamericana, el Campeonato… ¿la Copa Argentina? Lo veremos cuando toque…”, agregó Palermo en la zona mixta.
El deseo del exgoleador no responde únicamente al afecto que siente por Boca. Si el club obtiene la Copa Sudamericana o el Torneo Clausura y también llega a la final de la Copa Argentina, Platense podría recibir la posibilidad de jugar la Libertadores por segundo año consecutivo.
Esto ocurriría porque el equipo de Arruabarrena podría clasificarse a la Libertadores por otra de las vías disponibles. Si además gana la Copa Argentina, no ocuparía dos plazas, y el cupo de ese torneo quedaría para el subcampeón. Así, Platense podría acceder al principal certamen continental sin necesidad de ganar la final.






