Pronto me comenzaron a conocer como aquel que no era; no lo negué y me perdí.
Cuando intenté despojarme de esa máscara,
ya estaba fundida con mi rostro.
Al retirarla y mirarme en el espejo,
ya había envejecido.
Los versos pertenecen a Álvaro de Campos, un ingeniero portugués nacido en 1890. Estudió en Glasgow, residió en Irlanda y exploró el lejano oriente, pero nunca fue visto por nadie. Álvaro es una creación literaria de Fernando Pessoa, el insigne escritor de Lisboa que se multiplicó a través de numerosos heterónimos (un término curioso para referirse a identidades ficticias). Aquellos que conocen su obra sostienen que lo hacía porque en su interior coexistían múltiples personalidades y esa era su forma de expresarlas. Puede parecer una excentricidad, pero lo relevante es que logró mostrar todas sus facetas.
El poema sobre las máscaras encapsula el trayecto de “Mundos íntimos”. Este espacio no aborda lo que debemos ser, sino lo que verdaderamente somos, ya que no hay mejor inicio para descubrir lo que se oculta tras la corrección política que relatarnos desde lo genuino y lo esencial. Ese ha sido nuestro pequeño aporte: conocernos sin engaños, sin pretensiones, sin adornos.






