En una entrevista en el programa Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini, las campeonas revivieron la emocionante definición por penales y narraron cómo vivieron esos instantes de celebración en compañía de sus familiares.
Comentaron sobre el curioso suceso ocurrido al término de la final, cuando las jugadoras del equipo belga, eliminadas en semifinales por Países Bajos, festejaron con Las Leonas tras haber alcanzado el tercer puesto. “En la semifinal iba 1-0 Holanda adelante y, a cinco minutos del cierre, Bélgica anotó un gol que fue anulado, aunque era un gol absolutamente legítimo. Por eso se sintieron contentas de que, de alguna manera, habíamos hecho justicia por ellas. Así lo percibieron”, relató Sauze.
Tras recibir el trofeo, las jugadoras permanecieron en el campo de juego durante aproximadamente una hora y media. “No paramos de festejar. Estábamos en la cancha diciendo: ‘No nos vamos más’. Nos querían sacar. Además, eran todos de Holanda”, contó entre risas Casas.
Knobl destacó que las familias de las jugadoras pudieron estar presentes en el estadio. “Celebramos ahí, con nuestros familiares, durante una hora y media. Había mucha gente que había venido a vernos y estamos muy felices por eso”, enfatizó.
La defensora, de 20 años, expresó que todavía le resulta increíble haber alcanzado la consagración. “No lo puedo creer. Es una felicidad inmensa y un orgullo ser parte de este grupo y compañera de estas chicas. Estoy muy contenta de poder dejar a la Argentina en lo más alto otra vez”, afirmó.
Por su parte, Sauze, de 35 años, reflexionó sobre lo que representa el título tras años en la selección y varias derrotas significativas ante Países Bajos. “Ya habíamos llegado a una final y a una semifinal olímpica, y las habíamos perdido contra Holanda. Esta vez fue lo máximo, sobre todo porque estaban en casa. Fue una locura, todo estaba alineado y, afortunadamente, fue espectacular”, expresó.
La jugadora también recordó los momentos finales de la final, cuando Argentina logró igualar el marcador. “Controlamos un poco el partido, tuvimos varios córners cortos y la pelota no entraba. A falta de cinco minutos, logramos empatar, y dijimos: ‘Vamos a buscar el triunfo, no queremos ir a penales’, porque sentíamos que podíamos ganar en la cancha. Pero al final, lo importante es que tenemos la copa de oro”, celebró.
El partido se definió en penales australianos. Cairó, quien ejecutó el penal final, explicó las dificultades de este formato: “El penal convencional es más sencillo para quien lanza. En el australiano, la arquera puede salir, lo que le da más oportunidades de atajar. Practicamos mucho en los entrenamientos”. También comentó que el entrenador les comunicó quiénes serían las encargadas de los penales antes de que comenzara la definición.
Finalmente, Sauze consideró que la permanencia de Las Leonas en el elite del hockey mundial se debe a una identidad construida a lo largo de más de dos décadas. “Es un estilo de vida y la forma en que nos entrenamos. Para nosotras, es un legado que supimos aceptar y mantener. Este equipo siempre se entrega al máximo. Lo hacemos por amor al deporte y por la camiseta”, concluyó.






