Con este contexto, un grupo de investigadores llevó a cabo un análisis sobre la relación entre estas experiencias y el comportamiento futuro de los perros, enfocándose en 4497 ejemplares de 211 razas. Los dueños proporcionaron información sobre la historia de vida de sus mascotas, el entorno en el que vivían y las diferentes situaciones que habían enfrentado.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, fue realizado por académicos de la Universidad de Harvard, la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Illinois, la Universidad Estatal de Ohio y la Universidad Rocky Vista.
Los hallazgos indicaron que un 33% de los animales incluidos en el análisis había experimentado al menos una situación adversa durante sus primeros seis meses de vida. Al evaluar los datos, los investigadores descubrieron que aquellos que habían sufrido estas experiencias mostraban niveles más altos de miedo y agresividad en comparación con el resto.
La edad en la que ocurrieron estas situaciones fue un factor determinante. En particular, las mascotas que enfrentaron adversidades antes de alcanzar los seis meses mostraron una mayor agresividad que aquellas que las vivieron más tarde, lo mismo ocurrió con los niveles de miedo.
Además, la acumulación de experiencias adversas también tuvo un impacto; a medida que aumentaba el número de episodios vividos, se observaban mayores niveles de temor y agresividad en la adultez, sin que factores como raza, sexo o peso influyeran en este patrón.
Los investigadores identificaron siete tipos de experiencias que pudieron haber afectado la vida del animal.
Es importante destacar que el estudio se basó en información proporcionada por los propietarios, lo que implica que los investigadores no pudieron verificar de manera independiente toda la historia de cada perro.
Para paliar esta limitación, se consideraron únicamente aquellos episodios que los dueños confirmaron con certeza que habían sucedido.
Los primeros meses son fundamentales en el desarrollo del comportamiento canino. Entre aproximadamente las 3 y 12 semanas se da el período de socialización, mientras que entre los tres y seis meses se extiende parte de la etapa juvenil.
Durante este tiempo, los perros continúan aprendiendo a interactuar tanto con personas como con otros animales y a adaptarse a su entorno. Si comienzan a experimentar episodios de miedo o agresividad en su etapa de cachorro, es probable que las repercusiones se mantengan en su vida adulta, volviendo cada vez más difícil revertir estas conductas.






