En una entrevista, sostuvo que Jorge Bergoglio veía en Robert Prevost a un hombre “dialogante” y comprometido con el bien común.
“Francisco vio en León a un hombre dialogante, sin pretensiones, que es capaz de aceptar su propia realidad y un hombre que busca el bien común y no el interés personal”, afirmó Gil Solórzano.
El sacerdote señaló que, además de las coincidencias pastorales y de la experiencia compartida en América Latina, hay diferencias evidentes vinculadas con las tradiciones de cada congregación. Francisco pertenece a la Compañía de Jesús, mientras que León XIV forma parte de la Orden de San Agustín.
“Es un hombre distinto a Francisco en el sentido de que procedemos de familias diferentes. Francisco es un jesuita. Su padre es San Ignacio de Loyola, es un capitán del ejército. Son muy efectivos, muy claros en la visiones y muy decididos a la hora de tomar decisiones en la vida”, explicó.
En contraste, dijo que la orden a la que pertenecen él y el papa está orientada a la búsqueda de la unidad. “Nosotros somos hombres de comunión, hombres donde la unidad y el consenso son fundamentales”, señaló.
En ese sentido, describió a León XIV como un dirigente con una marcada capacidad para escuchar distintas posiciones antes de tomar una decisión. “Robert Prevost es un hombre que escucha, de consenso”, afirmó.
Y agregó: “Cuando ve algo claro, él decide y no le tiembla el pulso. Es capaz de poner en diálogo a las distintas partes y sobre todo buscar. Hay distintas facetas, no solo existe una verdad, sino distintas caras a la hora de ver la realidad”.
Durante la entrevista, Gil Solórzano también presentó a León XIV como un hombre con amplia experiencia misionera en América Latina, región que marcó buena parte de su trayectoria eclesiástica antes de su llegada al Vaticano.
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