Es el cierre de una noche poco convencional de balonmano de élite: España e Israel se enfrentan en un rincón del sur de la Ciudad de Buenos Aires por un partido crucial de clasificación al Mundial de Alemania 2027. Los Gladiadores no solo han asegurado su clasificación, sino que también se posicionan como cabezas de grupo.
La razón detrás de este encuentro es “la actual situación geopolítica”. En un duelo que promete revancha para este sábado por la tarde, la competencia tiene lugar en la Casa del Handball Argentino, ubicada en el Pabellón Oceanía del Parque Olímpico, en Villa Soldati. Este moderno recinto, inaugurado el 28 de octubre de 2022, cuenta con capacidad para aproximadamente 3,300 espectadores y dispone de cabinas de transmisión, palcos de autoridades, sala VIP, sala de prensa, oficinas y un gabinete médico. Literalmente, el lugar está vibrante, lleno hasta un 70 por ciento de su capacidad.
Los Hispanos, como se conoce al equipo español, se enfrentan a los israelíes en un campo neutral, a 24,000 kilómetros de distancia acumulando las travesías desde Buenos Aires hacia España e Israel. Con música pop, luces y sillas multicolores, un locutor ameniza el espectáculo junto a dos mascotas, creando un ambiente festivo.
Se observan publicidades estáticas de España e Israel, algunas incluso en hebreo. Los aplausos se dan tanto para israelíes como para españoles. El partido, emocionante y equilibrado, resulta una grata sorpresa. Yoav Lumbroso brilla con su agilidad en el equipo israelí, mientras que en el conjunto español resalta el talento colectivo: las precisas manos de Sergey Hernández, la potencia de Agustín Casado y la zurda certera de Aleix Gómez entre otros.
La música de los encargados de la animación acierta al sonar la melodía de Misión Imposible cada vez que se señala un penalti. El marcador muestra un 18-12 a favor de España al término de los primeros 30 minutos. Al final, el margen de victoria es ajustado, y la derrota se asimila como un bálsamo.
La Federación Española se puso en contacto con la Federación Israelí para buscar un lugar donde jugar la fase tres de la clasificación, que generalmente se juega en partidos de ida y vuelta. Sin embargo, por razones coyunturales, Israel se ha convertido en un territorio inviable para la práctica del deporte. Ante esto, la Confederación Argentina de Handball ofreció su ayuda y se llegó a un acuerdo. La aprobación final llegó de las ligas europea e internacional. “A todos nos gusta jugar en casa. Además, se ha demostrado en los últimos partidos que hemos jugado en España que la selección atrae a la gente, porque siempre hemos llenado, pero las circunstancias son así, los dos partidos son en campo neutral y tampoco hay que darle más vueltas”, señala Jordi Ribera, entrenador de España.
Los estrictos controles de seguridad se hicieron presentes tanto en la entrada al recinto como en el estadio, donde se solicitó “no llevar mochilas o bolsos grandes”. Termos y mates tampoco estaban permitidos.






