En ese período, las ventas de combustibles, que representaron el 39,5% de las exportaciones argentinas a Estados Unidos, sumaron 3046 millones de dólares, un 16,4% más que en el mismo lapso del año anterior. El oro aportó 1081 millones de dólares, con un incremento interanual del 62,4%, y representó el 14% de las exportaciones. También se destacaron las carnes bovinas: los envíos al país norteamericano se multiplicaron por más de tres y totalizaron 696 millones de dólares.
La cercanía entre ambos países quedó reflejada, en parte, en el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos, firmado el 5 de febrero de este año. El compromiso bilateral busca beneficiar a las dos naciones. El pacto todavía debe recibir la aprobación plena del Congreso argentino, pero no necesita ese trámite en Estados Unidos. Por eso, es probable que buena parte de sus disposiciones continúe vigente.
“La política exterior de Estados Unidos depende, fundamentalmente, del Presidente y no del Congreso”, explica Francisco de Santibañes, especialista en relaciones internacionales y presidente del Comité Ejecutivo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). “En los últimos años, ese fenómeno se acentuó porque el Congreso fue delegando algunas funciones de política exterior en el Presidente. Más allá de lo que pase en las elecciones, eso no debería afectar el flujo comercial durante los próximos dos años”, aclara.
Estas son las diez claves del acuerdo, según la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina:
1. Acceso a mercados y comercio de bienes: contempla reducciones de aranceles y cupos específicos para determinados productos. Una cantidad establecida puede ingresar a Estados Unidos con un arancel bajo o incluso sin pagar derechos. Superado el cupo, las importaciones quedan sujetas a una tasa mayor. Entre los productos incluidos están el azúcar, la carne, los lácteos, el maní y el atún.
2. Eliminación de barreras no arancelarias: los países se comprometen a agilizar el ingreso de productos importados, reducir trámites burocráticos y aceptar ciertas certificaciones técnicas del otro país.
3. Agroindustria y alimentos: supone el reconocimiento de equivalencias regulatorias.
4. Tecnología, economía digital y ciberseguridad: incluye la transferencia internacional de datos personales, que podrían enviarse desde la Argentina a Estados Unidos con menos restricciones legales. Por ejemplo, las empresas argentinas tendrían menos obstáculos para utilizar servicios en la nube de compañías estadounidenses.
5. Propiedad intelectual en el sector agrícola: prevé eliminar criterios restrictivos para evaluar patentes biotecnológicas y enviar al Congreso, antes de fines de 2027, un proyecto para adherir al Convenio UPOV.
6. Salud y sector farmacéutico: plantea crear una fiscalía federal especializada en propiedad intelectual, con penas disuasorias, y aprobar el demorado Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). La semana pasada, el Senado argentino debía tratarlo, pero la sesión fue suspendida.
7. Inversión: promueve activamente la inversión extranjera directa mediante “reglas claras y no discriminatorias”. Estados Unidos reclama mayor transparencia en materia de subsidios y privatizaciones.
8. Sector automotor: la Argentina aceptaría vehículos y autopartes fabricados bajo las normas estadounidenses de seguridad y emisiones sin exigir homologaciones adicionales. Estados Unidos, por su parte, admitiría autopartes argentinas que cumplan su normativa.
9. Minería y recursos energéticos: facilita la llegada de inversiones en minerales críticos, como el litio y el cobre, y en recursos energéticos, desde la exploración y extracción hasta la refinación y exportación. También establece la prioridad de Estados Unidos como socio en minerales críticos frente a economías consideradas manipuladoras del mercado.
10. Seguridad económica y alineamiento estratégico: contempla la cooperación en controles de exportación.
Lo que viene
Andrés Serbin, presidente del Consejo Académico de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), advierte que el resultado de las elecciones legislativas de este martes será decisivo para la capacidad de maniobra de Donald Trump. “El Senado es clave en la política exterior estadounidense. La Cámara de Representantes también tiene incidencia, ya que cuenta con unas veinte comisiones que pueden influir sobre decisiones vinculadas a la agenda internacional”, señala el especialista. “Si los demócratas ganan la Cámara van a obstaculizar algunas de las decisiones de Trump. Si también ganan el Senado, tendrá prácticamente todo en contra”, resume.
Aranceles bajo presión
En febrero de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que el presidente no tenía atribuciones para imponer los llamados “aranceles recíprocos” mediante la ley de emergencia económica IEEPA. Tras el fallo, el gobierno de Trump anunció un nuevo esquema, basado en otras facultades legales. Primero aplicó un arancel general del 10% amparado en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Más adelante, empezó a recurrir a otras herramientas, como las investigaciones previstas en las Secciones 301 y 232, para mantener aranceles o establecer otros nuevos.
En este escenario, la Argentina está mejor posicionada que Brasil. Serbin, conductor del programa radial Servicio a la habitación, de Selva Global, por Radio Cultura, considera que los aranceles encarecieron algunos bienes en Estados Unidos, entre ellos los combustibles. Según explica, las medidas restringieron la oferta en ciertos mercados mientras la demanda se mantuvo elevada. Por ese motivo, después de las elecciones podría haber cambios.
En el plano regional también hay tensiones. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva defiende de manera reiterada la negociación conjunta del Mercosur, mientras que la administración de Javier Milei busca mayor flexibilidad para que cada país pueda cerrar acuerdos por separado. Esa diferencia estratégica ya provocó conflictos en varias cumbres regionales.
La evolución de la política arancelaria de Trump todavía está por definirse: podría mantenerse sin cambios o modificarse.
Gobernar por decreto
Consultado sobre la capacidad de Trump para actuar frente a un Congreso adverso, Serbin señala que el presidente conserva herramientas ejecutivas para tomar algunas decisiones. Sin embargo, advierte que gobernar sería más difícil si aumentara el enfrentamiento entre las instituciones. “Puede seguir gobernando mediante decretos y órdenes ejecutivas, pero le resultará más complicado avanzar con su agenda”, concluye.
Santibañes agrega que “las oportunidades vienen menos por el lado del comercio entre Argentina y Estados Unidos y más por el lado de las inversiones de Estados Unidos a la Argentina, que es con lo que se está haciendo progresos importantes, en especial infraestructura para la exportación de minerales críticos y de energía a través del Atlántico. Esas inversiones no creo que se vean afectadas por los resultados de las elecciones legislativas en Estados Unidos”, opinó.
De acuerdo con los datos más recientes del Banco Central de la República Argentina, Estados Unidos es el país con el mayor volumen acumulado de inversión extranjera directa en la Argentina. La CERA estima ese monto en 35.310 millones de dólares.






