Galiani aclaró que el cierre de empresas, la disminución del empleo en algunos rubros y el malestar social no son fenómenos nuevos en Argentina. “No es un hecho inédito. Pasaba en el gobierno de Macri, yo era funcionario. Pasó en el gobierno de Menem y cada vez que un gobierno intentó modernizar la economía”, comentó. A su entender, la estructura productiva nacional, caracterizada durante décadas por el proteccionismo y sectores poco competitivos, enfrenta ahora importantes desafíos debido a la apertura.
El economista destacó que los sectores más perjudicados son, de acuerdo con los datos, el empleo público y la industria textil. “Si mirás los datos, objetivamente esos son los que caen. Pero no podemos frenar el crecimiento de toda la economía porque al final siempre estamos más pobres”, insistió. Además, señaló que la única forma de lograr una mejora sostenida en los salarios reales es a través del crecimiento per cápita. “Si no crecés en términos per cápita, el salario real tiene que caer”, añadió.
En su análisis, Galiani resaltó que la discusión sobre el impacto social de las reformas debe compararse con gestiones anteriores. “De los últimos cuatro gobiernos, este es el único que nos va a dar crecimiento per cápita”, afirmó. Hizo un contraste entre las proyecciones de crecimiento bajo la administración de Milei —estimadas en aproximadamente 8,3% para el período— y los resultados de las administraciones pasadas, que, según sus datos, quedaron por debajo del promedio de los países de la OCDE. “La presidencia de Milei va a dar un crecimiento muy arriba de cualquiera de las otras”, reiteró.
Durante la entrevista, Galiani desestimó la noción de que la economía argentina opera a “dos velocidades”, atribuyendo esta idea a una comprensión errónea. “La teoría económica dice otra cosa. La economía puede crecer más o menos en todos los sectores similares cuando está en un régimen de política económica estable durante muchos años. Pero aquí hay un cambio de régimen, donde se pasa de una economía cerrada a una abierta que se integra al mundo”, explicó. En este marco, algunos sectores no competitivos no sobrevivirán a la apertura, mientras que otros, con ventajas comparativas, se expandirán.
El economista subrayó que la reconversión no es exclusiva de Argentina, mencionando que la reasignación de recursos y los cambios tecnológicos impactan en todos los países. “El comercio se mueve en todas partes hacia el comercio online. En Nueva York se están reciclando edificios del distrito financiero para vivienda”, ejemplificó. Indicó que, una vez que la inflación disminuya y el crédito llegue, transformaciones similares podrían observarse en el país.
Galiani también reflexionó sobre la reacción social ante estos procesos. “No los juzgo. El empresario defiende lo suyo, su familia. Pero quienes no se benefician de la industria protegida y pagan por la ropa cuatro veces lo que cuesta en Miami también tienen derecho a exigir que continúe la apertura”, afirmó. A pesar de que la transformación puede resultar dolorosa para ciertos sectores, subrayó que la economía argentina no puede frenar este proceso si aspira a salir de la crisis y mejorar sus indicadores.
En el desarrollo del programa, Galiani explicó que los ciclos de cierre y apertura de empresas, así como la creación y destrucción de empleo, son parte inherente de la dinámica económica. “Cuando cerró Toys R Us en Estados Unidos, no pasó nada. Aquí también llegarán nuevas empresas”, mencionó, añadiendo que las dificultades de adaptación locales están relacionadas con una cultura de estancamiento y resistencia al cambio.
En relación al presidente Milei, Galiani compartió detalles de la cena que tuvieron en la Quinta de Olivos la semana pasada. “Lo vi muy bien. No lo conozco tanto, lo vi tres veces en mi vida y siempre igual: una persona reflexiva, que escucha, que pregunta, que habla de muy buen humor, haciendo chistes”, relató.
Posteriormente, Galiani publicó un mensaje en el que elogió la comida y el comportamiento del mandatario: “Anoche tuve el gran placer de cenar con el presidente Milei y, debo decir, sus famosas milanesas son exquisitas”. Añadió que la conversación giró en torno a la ópera y notó al Presidente “compenetrado con la gestión”. También opinó que Milei “conoce bien las fuerzas de la resistencia que enfrenta y, aún así, ha avanzado muchísimo”.
Desde una perspectiva económica, Galiani manifestó que Milei le describió un plan de reformas a largo plazo, que abarca la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y cambios en el mercado de capitales. “No es un gobierno sin rumbo, los proyectos están en el Congreso y además está trabajando con el ministro Sturzenegger, el ministro Caputo, la ministra Pettovello y otros ministros”, especificó.
Galiani también tocó la preocupación sobre el impacto social del ajuste. Si bien reconoció que el proceso es difícil, señaló que el presidente considera que Argentina debe llevar a cabo una reasignación de recursos para tener una economía más eficiente y competitiva. Comentó que, a pesar del fuerte ajuste fiscal, la Asignación Universal por Hijo ha crecido en términos reales, mientras que los sectores más afectados han sido los empleados públicos y los jubilados, aunque estos últimos han comenzado a recuperarse. Al ser consultado sobre posibles medidas para aquellos que pierden sus empleos o ven cerrar sus empresas, Galiani respondió: “No hay que hacer nada, eso tiene que ser así. Me hago cargo de que no hay que hacer nada”.
Al examinar los riesgos estructurales de la economía argentina, Galiani destacó como amenazas la potencial reunificación del peronismo y la volatilidad financiera asociada a cambios políticos. Aseguró que el gobierno de Milei cuenta con prefinanciamiento para los vencimientos y sigue acumulando reservas, considerando la posibilidad de acudir a créditos externos para reforzar la posición ante eventuales corridas cambiarias.
Sobre el uso de divisas generadas por sectores como el agro, la minería o Vaca Muerta, Galiani cuestionó la noción de que el peronismo haya aprovechado esos recursos para fomentar el crecimiento. Afirmó que el incremento del gasto público, los subsidios y la expansión del empleo estatal durante administraciones anteriores derivaron en un déficit estructural y la necesidad de ajustes posteriores. Según su perspectiva, la actual administración está desmontando ese esquema y, una vez avanzado el proceso, planea llevar a cabo una reforma tributaria.
Al ser consultado acerca de la nueva regulación que permite a los bancos prestar dólares a empresas sin generación propia de divisas, Galiani opinó que la medida no conlleva riesgos si se gestiona correctamente. Hizo una distinción entre el contexto actual y el de la convertibilidad, sugiriendo que la regulación debería contemplar una variedad de riesgos y precios, en lugar de prohibiciones absolutas.
Galiani también abordó la caída en la recaudación y los riesgos para el equilibrio fiscal, explicando que el Presidente ya presentó un proyecto en el Congreso para enfrentar esta situación, aunque consideró que lo ideal sería establecer una regla fiscal más flexible, similar a la de Chile. Subrayó que, en el caso argentino, el enfoque en el equilibrio fiscal se debe a una necesidad histórica y a la importancia de transmitir una idea central de estabilidad.
En el marco electoral, Galiani sostuvo que Milei deberá formar una coalición con el PRO y quizás con sectores peronistas para aumentar sus posibilidades en los próximos comicios. No aseguró la reelección, pero enfatizó que una alianza amplia es fundamental para mantener el rumbo político y económico.






