Más de 900 trabajadores en Argentina quedaron a la deriva.
“Tengo la decepción de haber trabajado para productos que, en el fondo, parece que estaban pensados solamente para para robar y no para educar financieramente y ayudar a crecer al pueblo paraguayo. Armaron un monstruo y cayeron todos”, añade sobre el Grupo Vázquez, dueño de Itti y de Ueno Bank.
“Acá en Argentina estaban todas las áreas que te puedas imaginar. Desde administrativos y recepcionistas hasta recursos humanos, diseñadores y desarrolladores, todo enfocado en productos digitales”, explica una trabajadora que llevaba más de dos años en la compañía.
Quienes viven en Argentina ya no pueden acceder a sus herramientas de trabajo y no cobraron el sueldo del mes ni recibieron la indemnización. “Las autoridades desaparecieron”, cuenta desesperado otro empleado. La única información que recibieron fue que se les aplicaría una suspensión obligatoria de 30 días y que, al menos, mantendrían la cobertura de medicina prepaga.
“Hay gente desesperada por el tema de la prepaga porque no saben hasta cuándo se las van a mantener. Algunos están con tratamiento de cáncer, operaciones para sus hijos y otros problemas médicos”, advierten. “Yo tenía un buen sueldo, pero debo mucha plata a un banco y ahora me voy a atrasar en el pago y endeudarme más. No sé cómo voy a hacer hasta conseguir otro trabajo”, se lamenta otro trabajador, que había ingresado a la empresa hacía menos de un año. “Ni siquiera las computadoras nos dejaron, ya las están bloqueando”, grafica.
Algunos de los afectados convocaron por su cuenta a una protesta para este miércoles a las tres de la tarde frente a la oficina de Itti, en La Pampa 1445, en el barrio porteño de Belgrano. “Vamos a reclamar lo que nos corresponde, nuestros sueldos y nuestros derechos”, dice un mensaje que circula en los grupos internos.
“La verdad es que trabajamos perfecto hasta el día anterior. Es cierto que hubo una oleada de despidos hace dos meses, pero les liquidaron bien y como en el sector tecnológico suele pasar entonces no nos sorprendió”, reconoce un hombre contratado durante el último año.
En ese momento, la empresa aseguró al resto de los trabajadores que “no iba a pasar nada” y que eran “el mejor banco”. “Básicamente fue despertarme para trabajar y ver que todo estaba quebrado de golpe, ya habían matado al banco”, resume el empleado.
El presidente de Paraguay, en medio del escándalo
Itti, una empresa del Grupo Vázquez fundada en 2004, opera en Argentina bajo la razón social Kaitel SRL. Desarrollaba programas informáticos para compañías de los sectores financiero, sanitario y de seguros, entre otros. Uno de sus clientes era Ueno Bank, también parte del conglomerado dirigido por Federico Miguel Vázquez, detenido en las últimas horas por la Policía.
Otro cliente de Itti es el Banco Central de Paraguay, la entidad encargada de evitar que la situación de Ueno Bank llegara a este punto y dejara a tres millones de personas sin acceso a su dinero ni a sus tarjetas.
Las sospechas se intensificaron porque, pocos días después de asumir la presidencia, a mediados de 2023, Santiago Peña nombró al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, quien había sido director ejecutivo de Ueno Bank. El propio Peña tuvo acciones de esa institución hasta marzo de 2025. Carvallo presentó su renuncia hace unas horas y Peña hizo lo mismo ante el inicio de un proceso de juicio político en la Cámara de Diputados para destituirlo.
Ueno Bank funcionó como financiera hasta que, en diciembre de 2023, ya durante la presidencia de Peña, se constituyó como banco, con la particularidad de operar de manera completamente digital. En julio de 2024 absorbió a Visión Banco e incorporó sus activos, pasivos y operaciones. En medio de su rápido crecimiento llegó a tres millones de clientes, en un país de seis millones y medio de habitantes. Entre ellos estaban los 32.000 jubilados del Instituto de Previsión Social que cobraban sus haberes a través de la entidad.
El organismo previsional tenía 355 millones de dólares depositados en Ueno, casi el 10% de su cartera total. El banco también recibía fondos de la Administración Nacional de Electricidad y de la represa binacional de Itaipú. Una muestra de su expansión es que los estadios de Olimpia y Cerro Porteño, los clubes más grandes de Paraguay, llevan Ueno en sus nombres.
¿Qué pasó con Ueno Bank?
El 2 de noviembre, el Banco Central de Paraguay interrumpió las operaciones de Ueno Bank. Desde entonces, sus clientes no pueden usar las tarjetas, retirar efectivo de sus depósitos ni hacer transferencias, entre otras transacciones. Según la Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay, la medida provocó una caída del 35% en las ventas.
La autoridad regulatoria intervino tras detectar un fuerte deterioro patrimonial: el índice de solvencia de la entidad era del 5,56%, menos de la mitad del 12% mínimo exigido por la normativa. En otras palabras, el banco no tenía el capital mínimo necesario para respaldar sus operaciones. También se comprobaron inconsistencias en préstamos y financiamiento a empresas vinculadas con el Grupo Vázquez.
Según datos oficiales, el banco tenía depósitos por 2.836 millones de dólares. “Es el 10% de todos los activos y casi el 8% de toda la cartera del sistema de Paraguay, pero de esos 2.800 millones unos 600 estaban vinculados a las propias empresas del banco. Era una empresa de papel”, declaró Daniel Correa, expresidente del Banco Central y exviceministro de Economía de Paraguay.
El Fondo de Garantía del Banco Central cubre hasta 75 salarios mínimos, equivalentes a 228,3 millones de guaraníes o unos 38.600 dólares por depositante. Ya se anunció un desembolso de 10 millones de guaraníes por persona, alrededor de 1.675 dólares. El monto restante, hasta alcanzar el mínimo garantizado por ley, se depositará en un plazo máximo de 30 días. La cobertura se aplica a quienes superan el límite.






