Este estudio abarca tanto bienes como servicios, incorporando la valorización del cuidado. El mayor costo se registra a los dos años, mientras que el menor se encuentra entre los seis y siete años para mantener a un niño en un hogar propietario.
El informe desglosa los gastos por edad y sexo, abarcando a niños, niñas y adolescentes de cero a 17 años. En la primera infancia, los montos son los más elevados: la canasta entre cero y cinco meses asciende a $1.366.033,82, y a un año llega a $1.463.423,30 para varones y $1.450.762,67 para mujeres.
El momento culminante del relevamiento se alcanza a los dos años, donde el costo es de $1.483.777,33 para varones y $1.473.073,37 para mujeres. A partir de los tres años, los valores descienden a $1.143.471,21 y $1.135.443,24, respectivamente, para luego incrementarse nuevamente hasta $1.208.302,26 y $1.194.922,31 a los cinco años.
En la niñez media, el costo más bajo aparece entre los seis y siete años, con $932.572,96 para ambos sexos. A medida que se avanza, a los ocho y nueve años la cifra asciende a $962.008,84, y al llegar a los diez años, se alcanzan los $999.472,68 para varones y $983.416,75 para mujeres.
Desde los 12 años, los gastos vuelven a superar el millón de pesos, alcanzando en los 16 y 17 años un costo de $1.200.061,81 para varones y $1.119.570,12 para mujeres.
La estructura de la canasta incluye dos componentes: la canasta de bienes y servicios y el valor del cuidado. La sección dedicada a bienes y servicios integra la canasta alimentaria y la canasta no alimentaria.
La canasta alimentaria abarca alimentos y bebidas en cantidades suficientes para cubrir requerimientos calóricos y maximizar la ingesta de nutrientes, vitaminas y minerales al menor costo posible, reflejando hábitos de consumo de la población porteña y siguiendo las Guías Alimentarias para la Población Argentina de 2016.
Por su parte, la canasta no alimentaria comprende gastos en electricidad, gas, agua, servicios del hogar, expensas, equipamiento y mantenimiento, salud, educación, transporte, comunicaciones, recreación y cultura, vestimenta, entre otros. Todos estos elementos se valorizan según el Índice de Precios al Consumidor de Buenos Aires (IPCBA).
El informe aclara que las canastas calculadas están pensadas para hogares propietarios y precisa que el valor del cuidado, expresado en pesos, no siempre representa un gasto directo en el mercado.
La cantidad de horas dedicadas al cuidado varía con la edad, lo que explica gran parte de las diferencias en los costos por tramos. La tabla oficial establece 12 horas diarias y 360 mensuales para niños de cero a dos años, ocho diarias y 240 mensuales para aquellos de tres a cinco, cuatro diarias y 120 mensuales para los de seis a 12, y tres diarias y 90 mensuales para adolescentes de 13 a 17.
Estos datos se obtuvieron de la Encuesta de Uso del Tiempo de la Ciudad de Buenos Aires de 2023. Para su medición, se consideró el tiempo de cuidado en núcleos familiares completos, tanto con como sin niños, niñas y adolescentes, sin apoyo externo de otros hogares, de la comunidad, del Estado o del mercado.
Para valorar el cuidado, se aplicó el criterio de costo de reemplazo, que estima cuánto costaría contratar a una persona para esas tareas en el mercado, con los salarios homologados por la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares.
Para niños de cero a 12 años, se utilizó la categoría 4 del convenio, que corresponde a asistencia y cuidado de personas, y para adolescentes de 13 a 17 años, se aplica la categoría 5, destinada a tareas generales.
El análisis considera los valores del personal con retiro, asignando el mismo costo a todas las horas del día y del año, sin incluir antigüedad, aguinaldo, viáticos, asignaciones familiares ni otros adicionales legales, y ajustando al alza el salario por las diferencias de poder adquisitivo en la ciudad.
Este relevamiento tiene como objetivo ofrecer una visión más precisa sobre lo que implica el sostenimiento de un niño, niña o adolescente en el hogar, al sumar tanto el consumo como el tiempo de cuidado, brindando así una medida más ajustada de estas necesidades en comparación con el costo de vida general.






