Emilio Pérsico, el líder del Movimiento Evita, fue recibido el pasado martes por Cristina Kirchner en el Senado. Para el peronismo es un encuentro de lo más inesperado. La vicepresidenta siempre deslizó que la agrupación de Pérsico la traicionó después de 2015 -estuvieron en listas rivales en 2017- y, en el último invierno, ella fue muy dura con el líder piquetero cuando lanzó bombazos a la política de planes sociales. “Si Evita los viera…”, fue la frase que inmortalizó en una de sus apariciones.
Pero la necesidad de mantener unido al peronismo de cara al 2023 es imperiosa y hoy lleva a esta sorpresiva tregua entre el kirchnerismo y los movimientos sociales. En la reunión del Senado, Cristina y Pérsico buscaron terminar con el fuego amigo. Coincidieron en trabajar juntos para la elección del año próximo y hablaron del problema de la inseguridad en el conurbano. Saben que el PJ tiene una deuda en esa materia, sobre todo en el conurbano. A Pérsico lo acompañaron otras figuras del Evita: la intendenta de Moreno, Mariel Fernández; el diputado Leonardo Grosso y Alejandro “Peluca” Gramajo, un referente que trabaja con el líder piquetero en el Ministerio de Desarrollo Social.






