El INDEC reveló que la actividad económica experimentó una caída del 2,9 % en julio en comparación con junio, y del 1,4 % respecto al mismo mes del año anterior. Ante estas cifras, el ministro de Economía se refirió a lo que calificó como “shocks transitorios”.
Entre estos, destaca una menor disponibilidad de gas para la industria manufacturera, el impacto de lluvias y nevadas que exceden los promedios históricos, que habrían afectado la construcción, la minería y ciertos servicios, y la reducción de horas trabajadas en algunos sectores debido al Mundial de fútbol.
Gas, lluvia, nieve y Mundial. A pesar de la pronunciada caída económica, Caputo teoriza sobre el Servicio Meteorológico y la FIFA para justificar la situación.
El comercio, por su parte, sufrió una disminución del 5,1 % interanual, mientras que la industria manufacturera retrocedió un 4,6 %. El comercio, siendo el sector más afectado, no fue mencionado entre las “shocks transitorios” por Caputo. La falta de asistencia al comercio se contrarresta con el hecho de que las personas, al lidiar con paraguas, tienden a salir menos.
Asimismo, la construcción registró una caída del 3,3 %, y la intermediación financiera del 3 %.
Un aspecto a considerar es que, aunque Caputo incluyó a la minería entre las sectores perjudicados por las inclemencias climáticas, en comparación con julio del año anterior, la actividad de minas y canteras creció un 8,4 %. No obstante, el patrón de julio es claro: una caída del 2,9 % en un solo mes.
Así podríamos actualizar a Luis Miguel a la luz de la situación actual: “No culpes a la noche. No culpes a la playa”. Sin embargo, al opinar sobre julio, el ministro optó por poner sobre la mesa el gas, la lluvia, la nieve y el Mundial. Si bien la meteorología puede influir en las obras y el clima puede complicar jornadas laborales, no debería ser la única justificación para explicar el estado de la economía.






