“Decían que el 80 por ciento de la gente no llega a fin de mes. Si ocurría eso, Milei se iba. Así que no nos comamos el cuento”, dijo el titular del Palacio de Hacienda durante su exposición en la 32 Conferencia anual de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Ante referentes del sector, Caputo ofreció una lectura cuestionada de la situación económica: negó que el modelo esté en crisis y presentó una serie de promesas para atender sus puntos débiles, aunque sin precisar plazos en varios casos.
Afirmó que “las exportaciones (industriales) van a crecer 200 por ciento en cinco años”, sostuvo que se eliminará el impuesto a los Ingresos Brutos, aunque no indicó cuándo, y aseguró que el RIGI “va a generar un flujo de inversión fenomenal”, pero “en los próximos años” y para “que lo aprovechen otros presidentes”.
Los pronósticos que expuso durante casi una hora no despertaron entusiasmo entre gobernadores, empresarios industriales y otros asistentes. La industria es uno de los sectores más perjudicados por las políticas de apertura económica y el dólar bajo del gobierno de Javier Milei.
Caputo recibió aplausos cuando prometió reducir impuestos y condonar deudas. Primero anunció que el Gobierno “va a suspender los embargos de ARCA hasta marzo del año próximo” para las empresas alcanzadas y que extenderá un plan de cuotas para deudas hasta el 31 de octubre del año próximo.
Luego anticipó que se “cancelarán deudas aduaneras al 100 por ciento” y confirmó que el Gobierno avanzará hacia “la eliminación del impuesto a los sellos”, sujeta a una condición para los gobernadores.
“Desde el Estado le vamos a pagar la mitad del impuesto pero si las provincias lo eliminan. Vamos a hacer ese esfuerzo”, afirmó. De ese modo, confirmó que el Gobierno asumirá parte de las deudas que las empresas mantienen con el Estado. La propuesta fue recibida con aplausos.
Los cuatro anuncios respondieron, en parte, a los reclamos que había planteado minutos antes Silvio Zurzolo, presidente del encuentro y tesorero de la UIA. En su discurso, el empresario había objetado “la pesada mochila de impuestos, altos costos de logística y litigiosidad laboral” que afecta al sector.
El ministro se hizo eco de esos planteos y, como suele hacerlo, responsabilizó “al populismo” y “al kirchnerismo”, que, según dijo, “la gran mayoría de la sociedad no quiere que vuelva”.
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