Boca lleva un invicto de 11 encuentros. Desde la derrota 0-3 frente a Riestra, el Xeneize no ha conocido la derrota; sin embargo, ha registrado más empates que victorias. Este desempeño, aunque le ha permitido seguir en carrera en todas las competencias, no lo ha consolidado como un firme candidato. En el Torneo Clausura, se encuentra en la séptima posición, apenas entrando en la zona de playoffs. En la Copa Argentina, superó a Vélez en penales en un partido que debió definir antes, pero casi pierde en los últimos minutos. Por otro lado, en la Sudamericana, avanzó con un contundente 7-1 ante el modesto Recoleta de Paraguay.
El mes que se avecina será decisivo para Boca, que deberá enfrentar a San Pablo en esta serie, y luego, el 27 de septiembre, se medirá ante Racing por la Copa Argentina, además de disputar dos partidos más en el torneo local, antes de cerrar la fase en octubre y noviembre. En este contexto, cada encuentro toma una relevancia crucial.
Con el liderazgo de Arruabarrena, Boca logró cierta regularidad: en ocasiones deslumbra en su juego, mientras que en otras atraviesa altibajos, aunque no pierde. Ahora se topará con un adversario de mayor envergadura, uno de los más destacados desde el comienzo de la temporada. San Pablo, uno de los gigantes brasileños, no está en su mejor momento, pero seguramente exigirá al equipo argentino elevar su nivel. Además, el conjunto paulista tendrá la ventaja de definir la serie en el Morumbi.
El equipo dirigido por Dorival Júnior ocupa el décimo puesto en el Brasileirao, a diez puntos de los puestos de clasificación a la Copa Libertadores y a ocho del descenso. En los últimos dos meses, solo ha conseguido dos triunfos en la liga, aunque en la Sudamericana logró vencer a Boston River y Flamengo. Como una particularidad, el delantero Jonathan Calleri, exjugador de Boca en la era de Arruabarrena, regresará al estadio por primera vez desde su salida en 2015.
El historial reciente entre ambos equipos añade una dimensión extra al cruce. Los clubes brasileños se convirtieron en un adversario complicado para Boca, que históricamente había tenido éxito ante ellos, especialmente durante la era de Carlos Bianchi. Sin embargo, desde que Juan Román Riquelme asumió un rol de liderazgo, la tendencia ha mutado. Desde 2020, Boca ha disputado siete eliminatorias directas contra clubes brasileños, obteniendo únicamente dos avances y sufriendo cinco eliminaciones.
Boca logró clasificarse por penales ante Internacional de Porto Alegre en los octavos de final de la Libertadores 2020, y repitió esa hazaña frente a Palmeiras en las semifinales de la Copa 2023. Sin embargo, fue eliminado por Santos en las semifinales de 2020, y por Atlético Mineiro, Corinthians, Fluminense, y Cruzeiro en diferentes etapas de las competiciones posteriores.
Para el partido de este martes, Arruabarrena podrá contar con Leandro Paredes, quien se recuperó de una molestia muscular y volvió a integrarse al mediocampo tras ausentarse ante Gimnasia de Mendoza. Milton Delgado sigue en recuperación por un desgarro y su disponibilidad es incierta incluso para el partido de vuelta en Brasil.
Las dudas se centran en la defensa central. Con Ayrton Costa todavía recuperándose de una distensión, quedan dos lugares para tres posibles jugadores: Lautaro Di Lollo, Marco Pellegrino y Facundo Herrera.
La alineación que se perfila incluye a Álvaro Montero en el arco, Leandro Lozano y Lautaro Blanco como laterales, Santiago Ascacibar y Tomás Belmonte junto a Paredes en el mediocampo, con Alan Velasco, autor de un gol recientemente, ocupando la posición dejada vacante por Tomás Aranda tras su lesión, y Sebastián Villa y Miguel Merentiel en la delantera. Leonardo Flores, por su parte, comenzaría desde el banco.
La serie comenzará este martes y contará con un segundo partido en Brasil. Boca es consciente de que debe ser sólido en la Bombonera. En este periodo del año, reclamada por la necesidad de volver a pelear por un título y con una cuenta pendiente ante los brasileños, este encuentro servirá como una prueba para evaluar hasta dónde puede llegar el equipo de Arruabarrena.





