La vida de Alfonsina Storni
Storni nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Era hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni. En 1896 emigró con su familia a la Argentina. Primero se instalaron en San Juan y luego se mudaron a Rosario, Santa Fe, en busca de mejores condiciones económicas.
Su infancia estuvo atravesada por las dificultades económicas y la necesidad de trabajar desde joven. Tras la muerte de su padre, en 1906, empezó a contribuir al sostén familiar y trabajó en una fábrica de gorras. Sin dejar de lado su interés por la literatura y el teatro, durante la adolescencia integró una compañía teatral itinerante. Más adelante estudió magisterio rural en Coronda, Santa Fe. En 1910 se recibió de maestra y comenzó a dar clases.
En 1911 se trasladó a Buenos Aires con la expectativa de encontrar nuevas oportunidades laborales y literarias. El 21 de abril de 1912 nació su hijo Alejandro, a quien crió sola, en una época en que la maternidad fuera del matrimonio era objeto de fuertes prejuicios sociales.
Su trayectoria literaria despegó en 1916, con la publicación de su primer poemario, La inquietud del rosal. Después aparecieron El dulce daño, Irremediablemente y Languidez. Este último recibió el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, distinciones que afianzaron su posición en el ámbito cultural argentino.
En sus primeros libros se advierten rasgos del modernismo y el romanticismo. Con el tiempo, su escritura avanzó hacia una voz más personal, crítica y experimental. En poemas como “Tú me quieres blanca” y “La loba”, impugnó las exigencias sociales impuestas a las mujeres y la desigualdad entre las conductas que se esperaba de ellas y de los hombres.
También tuvo una intensa actividad periodística. Publicó artículos en distintas revistas y colaboró con un diario, donde expuso sus ideas sobre la situación de las mujeres y la necesidad de ampliar sus derechos. Durante su carrera entabló vínculos con escritores destacados de su época, entre ellos Horacio Quiroga, con quien mantuvo una estrecha amistad.
En 1935 fue operada de cáncer de mama, una enfermedad que afectó su salud en los años siguientes. Murió el 25 de octubre de 1938, a los 46 años, tras arrojarse voluntariamente desde el espigón del Club Argentino de Mujeres, en la playa La Perla de Mar del Plata. Poco antes había escrito el poema “Voy a dormir”, que envió a un diario y quedó como el último registro de su extensa trayectoria.
Las mejores frases de Alfonsina Storni
“Las palabras se secan como ríos y los besos se secan como rosas, pero por cada muerte siete vidas buscan los labios demandando aurora”.
“¿Qué mundos tengo dentro del alma que hace tiempo vengo pidiendo medios para volar?“.
“Sé la frase que encanta y que comprende, y sé callar cuando la luna asciende enorme y roja sobre los barrancos”.
“Pedí a las estrellas lenguaje más claro, palabras más bellas. Las dulces estrellas me dieron tu vida y encontré en tus ojos la verdad pedida”.
“Las primaveras al marcharse dejan las lloviznas de otoño preparadas… Pequeña, ve despacio, mucho juicio, no te quemen tus llamas”.
“Los hombres de mi raza no han llorado. Eran de acero”.
“No tienes tú la culpa si en tus manos mi amor se deshojó como una rosa: Vendrá la primavera y habrá flores… el tronco seco dará nuevas hojas”.
“¿Cómo decir este deseo del alma? Un deseo divino me devora; pretendo hablar, pero se rompe y llora esto que llevo adentro y no se calma”.
“Mis ojos, faros de angustia, trazan señales misteriosas en los mares desiertos. Y eterna, la llama de mi corazón sube en espirales a iluminar el horizonte”.
“Cuando sobre tu pecho mi alma fue apaciguada, y la dulce criatura, tuya y mía, deseada, yo puse entre tus manos toda mi fantasía”.






