Los empresarios que asistieron recibieron los anuncios de manera favorable, aunque expresaron reparos sobre su alcance. Coincidieron en que apuntan en la dirección adecuada y que pueden ofrecer un alivio financiero transitorio a las compañías. Sin embargo, varios advirtieron que el impacto sobre la actividad podría ser limitado y reclamaron reformas estructurales aún pendientes.
Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria y de Jazmín Chebar, fue una de las voces más críticas y dijo que esperaba anuncios de mayor alcance. “Para ser sincero, esperaba un poco más. Las medidas que anunció son buenas, obviamente, pero, aparte de ayudar a parar los embargos, hay que preguntarse por qué se producen. Es porque la economía no está funcionando y el consumo tampoco”, afirmó.
En esa línea, agregó: “Me paran los embargos, pero yo quiero que empiece la actividad. No quiero embargos, quiero producción, crecimiento y empleo”. Drescher dijo que aguardaba un régimen de incentivos para las pequeñas y medianas empresas, similar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que promoviera la contratación de trabajadores y el crecimiento de las compañías. “El sector pyme está muy golpeado”, advirtió.
Silvio Zurzolo, tesorero de la UIA y presidente de la conferencia industrial, compartió parte de esas preocupaciones, aunque valoró más los anuncios. “Toda medida que sirva para que la pyme crezca o pueda seguir sosteniéndose en el tiempo es muy buena. Claramente, estoy convencido de que la Argentina necesita un plan productivo con políticas de Estado, pero creo que nos están escuchando y eso es un buen camino”, señaló.
Aun así, alertó sobre la situación de las pequeñas y medianas empresas. “La realidad es que la pyme la está pasando muy mal. Son momentos muy difíciles y tenemos que buscar soluciones. Falta muchísimo para que todas puedan atravesar esta transición”, sostuvo.
Daniel Funes de Rioja, expresidente de la UIA y actual titular de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa (Ancem), también consideró que las iniciativas van en el sentido correcto, aunque remarcó que todavía queda mucho por hacer. “El diagnóstico del ministro es absolutamente exacto. Las medidas están en la línea de ese camino. Ahora bien, esto no significa que hayamos llegado a la meta, ni mucho menos. Es un proceso, pero hay que tomarlo positivamente”, afirmó.
Al ser consultado sobre un posible RIGI para las pymes o la industria, recordó que durante su presidencia en la UIA se había anunciado un régimen para las pequeñas empresas que no prosperó en el Congreso. “Hay que buscar soluciones fiscales, que pueden ser transversales o sectoriales. El RIGI es un mecanismo concreto de alivio fiscal, no solo nacional, sino también provincial y municipal. Porque hablamos de los impuestos nacionales, pero después aparecen Ingresos Brutos o las tasas municipales y te tiran todo por la ventana”, señaló.
Otros empresarios consultados, que pidieron reserva, estimaron que el resultado concreto de las medidas “será limitado”. Un industrial sostuvo que el Gobierno tendría que haberlas puesto en marcha durante el segundo trimestre, cuando el riesgo país rondaba los 400 puntos básicos. Su posterior aumento, indicó, encareció las condiciones de financiamiento.
Una empresaria destacó los aplausos que recibieron los anuncios durante la conferencia, pero cuestionó que el Gobierno intervenga en decisiones propias de la gestión interna de las compañías. También señaló que siguen pendientes medidas para mejorar la competitividad.
Alivio financiero y reforma tributaria
Entre las grandes empresas industriales prevaleció una evaluación positiva de las medidas, aunque sus representantes también plantearon cautela sobre la implementación.
Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, calificó de positiva la presentación de Caputo, tanto por el repaso de los avances macroeconómicos como por las propuestas para acelerar la recuperación de algunos sectores. “El ministro habló de distintos componentes del famoso costo argentino, entre ellos el financiamiento. Los anuncios para aliviar ese costo durante esta transición, como una forma de ayudar a la reactivación económica, me parecieron coherentes y bienvenidos. Ahora hay que ver cómo se llevan adelante”, afirmó.
Federico Amos, director ejecutivo de ArcelorMittal Acindar y ArcelorMittal Costa Rica, coincidió en que las medidas para reducir impuestos y elevar la competitividad son positivas, aunque dijo que aún falta conocer sus efectos concretos. “Tenemos una condición macroeconómica mucho más ordenada y equilibrada, que es necesaria para tomar decisiones de largo plazo. Cualquier situación que mejore la competitividad de la industria es muy positiva. Hay que ver cómo se traslada eso, principalmente, a las pymes”, señaló.
Amos subrayó que los tributos provinciales y municipales continúan entre los principales obstáculos para la industria. “Ingresos Brutos y los impuestos municipales generan distorsiones. Todo eso es un combo que resta competitividad y que tiene que encontrar un camino para resolverse”, sostuvo.
César Litvin, socio y director ejecutivo de Lisicki, Litvin y Abelovich, consideró que los anuncios están bien orientados porque buscan facilitar el pago de obligaciones fiscales en un contexto de bajo crecimiento económico. “Al que tiene voluntad de pagar, hay que ayudarlo a que pueda hacerlo. Un plan de facilidades de pago me parece muy bien”, afirmó.
También respaldó la posibilidad de aplicar saldos a favor del IVA al pago de obligaciones aduaneras y las iniciativas relacionadas con el impuesto de Sellos, al que definió como “un impuesto de la Edad Media”. Sin embargo, señaló que sigue pendiente una reforma tributaria integral que coordine las acciones de la Nación, las provincias y los municipios. “La gestión lleva casi tres puntos del PBI de baja de presión fiscal, pero las provincias y los municipios todavía no están en la misma frecuencia”, sostuvo.
Sergio Candelo, cofundador y director de operaciones de Snoop Consulting y expresidente de la Cámara del Software (Cessi), planteó también que reducir los impuestos distorsivos es esencial para que las pymes puedan competir en el exterior. “Las pymes queremos salir a exportar, pero sumamos impuestos que se convierten en costos directos. No hay país en el mundo que te compre impuestos. Exportar impuestos es imposible”, afirmó.
Candelo interpretó, además, que la suspensión de los embargos de ARCA ofrece financiamiento temporal a las empresas, en un contexto de crédito bancario limitado y caro. “Dado que no hay tanto crédito, se está pensando en una financiación a partir de ARCA, que es más directa y que el empresario toma en el momento”, concluyó.






