Gould comentó que la IEA analiza diversos escenarios para evaluar las posibles trayectorias del sistema energético, en un entorno que definió como con un alto nivel de incertidumbre.
El economista detalló que algunos de estos escenarios sugieren que la demanda de petróleo podría seguir aumentando durante los próximos cinco a diez años antes de llegar a una fase de estabilización. Otros escenarios consideran qué condiciones serían necesarias para cumplir con objetivos climáticos específicos, lo que conlleva diferentes perspectivas para el futuro del petróleo y el gas.
El economista jefe de la IEA enfatizó que la organización nunca ha propuesto la eliminación total del petróleo y agregó que incluso en un contexto de emisiones netas cero, seguirían presente cantidades significativas de hidrocarburos en el sistema energético.
Gould proyectó que en ese hipotético escenario, habría aún cerca de 25 millones de barriles diarios de producción de petróleo y cerca de un billón de metros cúbicos de gas.
Argumentó que esta persistencia se debe, entre otros factores, a usos no relacionados con la combustión y a sectores dentro del sistema energético que son extremadamente difíciles de descarbonizar. En este sentido, subrayó que, incluso bajo ese escenario, las industrias extractivas continuarían desempeñando un rol relevante.
El economista aclaró que actualmente el mundo no sigue la trayectoria necesaria para alcanzar el objetivo de emisiones netas cero y presentó estas proyecciones como una reflexión analítica sobre lo que se requeriría para cumplir con las metas fijadas por naciones a nivel global.
Gould también destacó la importancia de la inversión, indicando que la industria del petróleo y el gas necesitará realizar desembolsos significativos solo para mantener la estabilidad en la producción ante la caída de los yacimientos actuales.
Señaló que en los últimos seis o siete años, la inversión promedio en la exploración y producción ha sido de aproximadamente 550.000 millones de dólares anuales, de los cuales estimó que cerca de 500.000 millones fueron necesarios solo para sostener los niveles de producción y contrarrestar el descenso de los campos existentes.
En este contexto, Gould afirmó que, sin importar cuál sea la visión sobre la demanda futura, habrá una necesidad constante de capital en el sector upstream, subrayando las oportunidades para naciones con recursos altamente productivos, como Argentina.






