Bausili defendió la operación, afirmando que formó parte de una estrategia de gestión de las reservas internacionales. Explicó que el Central había aprovechado una oportunidad en el mercado para transformar lingotes antiguos, que no contaban con gran aceptación comercial, en oro de calidad superior. Aseguró que el costo de esta conversión era inferior a los niveles históricos, lo que llevó a la decisión de proceder con el traslado.
El presidente del BCRA también justificó la falta de información pública en tiempo real sobre los movimientos, argumentando que ciertos datos relacionados con la administración de las reservas deben mantenerse reservados para evitar que otros operadores los utilicen en contra de los intereses del Central.
Sin embargo, esta explicación no impidió un fuerte cruce con la oposición. La senadora Juliana Di Tullio criticó la falta de respuestas a las solicitudes de información sobre el oro y advirtió que podría considerar una denuncia penal contra Bausili.
El titular del Central sostuvo que los balances de 2023, 2024 y 2025 fueron auditados sin observaciones respecto a estos movimientos y destacó que la documentación también fue revisada por la Auditoría General de la Nación y Pricewaterhouse. Según Bausili, el oro sigue depositado en el BIS, con su respectiva documentación y trazabilidad.






